La líder de la oposición birmana y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, fue aclamada por miles de personas que subsisten desde hace décadas en el campo refugiados de Mae La, en el norte de Tailandia.
“Haré todo lo que pueda para que podáis regresar a casa. Intentaré ayudaros cuanto pueda en vuestras necesidades”, gritó Suu Kyi, de 66 años, subida en una silla de plástico, a la multitud que le rodeaba durante la visita al hospital del campo.
Mae Lae, con cerca de 40 mil refugiados, la mayoría de la etnia karen, es el mayor de los nueve campamentos gestionados por la ONU y ubicados en la franja fronteriza de Tailandia con Birmania y que en total albergan a unos 140 mil birmanos.
“No os he olvidado”, les dijo la opositora, mientras los refugiados respondían con cánticos de “larga vida para la madre Suu”.
La jornada empezó con la llegada de la “Dama”, como la llaman sus seguidores, al aeropuerto de Mae Sot, y de allí salió en una caravana de vehículos a Mae La.
“Estoy muy contenta. Llevo muchos años esperando poder verla”, declaró Wah Ku Shee, una mujer karen de 32 años que vive refugiada en Mae La desde 1995.
“Si siguen los soldados ahí (en Birmania), pueden continuar las violaciones de derechos. Y no queremos que se decida nada sobre nosotros sin contar con nosotros”, manifestó la birmana, que se mostró reacia a regresar a su país hasta que no se hayan replegado las tropas gubernamentales y tengan garantías de seguridad.
Naing Aung Htay, un líder estudiantil que hace cinco años vive en Mae La, reconoció que “ha habido algunos cambios” en su país.
AGENDA POR CUMPLIR EN JUNIO
- A mediados del mes la jefa del movimiento democrático birmano efectuará su primera gira europea tras su puesta en libertad, por Suiza, Noruega, Reino Unido e Irlanda.
- Birmania estuvo gobernada por militares desde 1962 hasta 2011.