La capacidad de los progenitores varones para reconocer a sus retoños cuando alcanzan la edad adulta tiene que ver con la generación de nuevas neuronas en el hipocampo y las zonas del cerebro relacionadas con la memoria y el olfato.
Así se pone de relieve en un estudio de los investigadores Samuel Weiss y Gloria Mak, de la Universidad de Calgary (Canadá), que publica en su último número la revista "Nature Neuroscience".
El hallazgo sugiere que la capacidad de un padre para reconocer a sus descendientes adultos tiene que ver con la experiencia y el proceso de aprendizaje derivados de la paternidad, en los que la producción de nuevas neuronas y hormonas neurales es decisiva.
Se sabía que los seres humanos, los primates y algunas especies de roedores salvajes tenían esta capacidad, pero Weiss y Mak descubrieron en el laboratorio que los ratones macho también reconocían a su descendencia al alcanzar la edad adulta si se les daba la oportunidad de interactuar con ella y de cuidarla.
Los investigadores constataron que este reconocimiento paterno de la descendencia genética de los ratones se produjo en paralelo a una mayor neurogénesis y a la creación de nuevas neuronas en el lóbulo olfativo y en el hipocampo, zonas del cerebro donde se generan continuamente neuronas durante la edad adulta.
El estudio sirvió también para averiguar que la prolactina, una hormona que produce la glándula pituitaria, también está involucrada en este proceso, ya que los ratones que carecían de ella no mostraron un incremento de la neurogénesis en el periodo en que se relacionaron con sus cachorros, y no los reconocieron como propios.