Al menos 52 personas han muerto en Argentina por el temporal que azotó con fuerza las ciudades de Buenos Aires y La Plata, dejando “un tsunami de lluvia”, miles de evacuados y damnificados e importantes destrozos materiales.
El Gobierno argentino trabaja junto a las autoridades provinciales y locales para desalojar las viviendas anegadas este martes por el agua, que superó el metro y medio en algunas zonas, como en los barrios platenses de Las Lomas y Tolosa.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires -cuya capital es La Plata-, Daniel Scioli, confirmó a los medios que el número de víctimas allí supera las 46; mientras que en la ciudad de Buenos Aires los fallecidos son seis.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, se desplazó primero a La Plata, su ciudad natal, y luego a Mitre, uno de los barrios de Buenos Aires más afectados por el temporal, para recorrer las áreas inundadas y dialogar con los damnificados.

El Gobierno argentino decretó además tres días de duelo nacional por las víctimas fatales de la catástrofe climática y dispuso el envío de personal del Ejército a las zonas inundadas para colaborar en la asistencia a los damnificados.
Scioli afirmó que todos los esfuerzos están dirigidos a “salvar las vidas que se puedan salvar”, porque “lo prioritario es lo humano”.
“Fue un diluvio sin precedentes en la historia, por eso a la gente le ha sorprendido de la peor manera y algunos no han tenido tiempo de poder escapar de esta trampa fatal”, dijo.
El gobernador anunció que se darán créditos y subsidios a los damnificados y que se reforzará el dispositivo de seguridad para patrullar las zonas inundadas.
Además del Ejército, los bomberos trabajan “casa por casa” para rescatar a las personas que quedaron aisladas por el agua en los tejados de sus casas y a aquellos que se refugiaron en los árboles.
Las televisoras locales muestran las secuelas del temporal en los barrios de La Plata y la evacuación, en su mayoría, de ancianos, quienes son trasladados a los centros médicos en botes de goma.
Los vecinos que pudieron resguardarse del fuerte torrente de agua calificaron de “impresionante e increíble” el río que recorrió las calles, “llevándose a su paso muebles, autos y televisores”.
“Si muchas más personas no murieron ayer fue porque Dios no quiso. Es muy difícil, estoy con una angustia tremenda”, dijo Roberto, uno de los afectados del barrio porteño de Saavedra, que perdió a su primo en el temporal.