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Lobo sigue entre aislamiento internacional y problemas internos de Honduras



A más de un año de haber asumido como presidente de Honduras, Porfirio Lobo sigue buscando el reconocimiento internacional pleno a su Gobierno, que además se ve agobiado por una crisis económica, política y social que se agudizó tras el golpe de Estado de 2009, según analistas políticos locales.



En ese contexto debe verse la sorpresiva reunión de Lobo, el sábado pasado en Colombia, con los presidentes de ese país, Juan Manuel Santos, y Venezuela, Hugo Chávez, para hablar de la reinserción de Honduras en la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que fue suspendida tras el derrocamiento de Manuel Zelaya, afirmó hoy a Acan-Efe el analista político y catedrático hondureño Manuel Torres.

 


Si bien la mayoría de la comunidad internacional ha reconocido a la administración de Lobo, Honduras sigue suspendida de la OEA desde julio de 2009, tras la salida forzada del poder, el 28 de junio de ese año, del entonces presidente Zelaya, quien desde enero de 2010 reside como "huésped distinguido" en la República Dominicana.


 

Una eventual vía para el regreso del país al organismo hemisférico se abrió el sábado pasado cuando Santos, Lobo y Chávez, éste último uno de los más férreos detractores del actual Gobierno de Honduras, trataron el asunto para sorpresa de toda la región.



La "iniciativa" surgió de Santos, explicó Chávez, quien aunque no reconoce al Gobierno de Lobo y lo denuncia como una continuación del golpe de Estado, expresó que le agradaba saludar al gobernante hondureño en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.

 


Para Torres, "la diplomacia de Lobo busca mantener el objetivo de romper el aislamiento internacional del país, y lo hace tanto por la inminente Asamblea de la OEA (de junio próximo en El Salvador) como por razones internas".


 

Torres considera que quizá sean más las razones internas, "como la pesada carga financiera que representa para Honduras los altos precios de los combustibles", las que motivan "la diplomacia de Lobo" y ese acercamiento a Chávez, con quien incluso habló del alto costo de los derivados del petróleo, entre otros temas.



Como parte de las medidas en repudio al golpe militar contra Zelaya, el Gobierno de Chávez suspendió en julio de 2009 el envió de hasta 20.000 barriles diarios de crudo a Honduras dentro del acuerdo de Petrocaribe, que permitía al país centroamericano pagar con ciertas ventajas, como dos años de gracia y un interés anual del 1 por ciento.



Otra de las trabas internas que tiene Lobo es que el poder judicial no ha anulado los dos juicios contra Zelaya por presuntos actos de corrupción, aunque ya le suspendió las correspondientes órdenes de captura.


Para Torres, en el acercamiento de Lobo a Chávez también tiene mucho que ver el apoyo que el mandatario venezolano le ha brindado a Zelaya y al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), cuyo coordinador general es el derrocado gobernante.



El FNRP no se ha pronunciado sobre la reunión entre Lobo y Chávez y anunció que la analizará el próximo sábado, dijo hoy a los periodistas uno de sus dirigentes, Rafael Alegría.



El subcoordinador del FNRP, Juan Barahona, comentó a Acan-Efe que cualquier reunión a partir de la de Cartagena debe tener como "objetivo principal el regreso de Manuel Zelaya al país con todos sus derechos y sin ser juzgado".



"El presidente Chávez no va a negociar nada en contra de la Resistencia Popular, ni tampoco lo hará el expresidente Zelaya", subrayó Barahona, quien hasta ahora ha rechazado las invitaciones al diálogo que Lobo ha hecho al FNRP.



Las opiniones sobre la reunión entre Lobo y Chávez van desde los que apoyan al gobernante hondureño hasta los que la rechazan alegando que se trata de otra jugada política del gobernante venezolano para lograr el regreso incondicional de Zelaya.



Algo que no le perdonan a Zelaya algunos sectores que apoyaron su derrocamiento es su alianza con Hugo Chávez, a quien acusan de haber financiado la frustrada consulta popular que pretendía el expresidente para cambiar la Constitución.



La cita de Cartagena entre Santos, Chávez y Lobo, no debe verse como un fracaso de ninguno de los dos protagonistas del conflicto, porque el aislamiento internacional del país "no perjudica a nadie en particular, sino a toda la sociedad hondureña", añadió Torres, director de la Agencia Audiovisuales y Análisis de Prensa de Honduras. 


A más de un año de haber asumido como presidente de Honduras, Porfirio Lobo sigue buscando el reconocimiento internacional pleno a su Gobierno, que además se ve agobiado por una crisis económica, política y social que se agudizó tras el golpe de Estado de 2009, según analistas políticos locales.


En ese contexto debe verse la sorpresiva reunión de Lobo, el sábado pasado en Colombia, con los presidentes de ese país, Juan Manuel Santos, y Venezuela, Hugo Chávez, para hablar de la reinserción de Honduras en la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que fue suspendida tras el derrocamiento de Manuel Zelaya, afirmó hoy a Acan-Efe el analista político y catedrático hondureño Manuel Torres.


Si bien la mayoría de la comunidad internacional ha reconocido a la administración de Lobo, Honduras sigue suspendida de la OEA desde julio de 2009, tras la salida forzada del poder, el 28 de junio de ese año, del entonces presidente Zelaya, quien desde enero de 2010 reside como "huésped distinguido" en la República Dominicana.


Una eventual vía para el regreso del país al organismo hemisférico se abrió el sábado pasado cuando Santos, Lobo y Chávez, éste último uno de los más férreos detractores del actual Gobierno de Honduras, trataron el asunto para sorpresa de toda la región.


La "iniciativa" surgió de Santos, explicó Chávez, quien aunque no reconoce al Gobierno de Lobo y lo denuncia como una continuación del golpe de Estado, expresó que le agradaba saludar al gobernante hondureño en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.


Para Torres, "la diplomacia de Lobo busca mantener el objetivo de romper el aislamiento internacional del país, y lo hace tanto por la inminente Asamblea de la OEA (de junio próximo en El Salvador) como por razones internas".


Torres considera que quizá sean más las razones internas, "como la pesada carga financiera que representa para Honduras los altos precios de los combustibles", las que motivan "la diplomacia de Lobo" y ese acercamiento a Chávez, con quien incluso habló del alto costo de los derivados del petróleo, entre otros temas.


Como parte de las medidas en repudio al golpe militar contra Zelaya, el Gobierno de Chávez suspendió en julio de 2009 el envió de hasta 20.000 barriles diarios de crudo a Honduras dentro del acuerdo de Petrocaribe, que permitía al país centroamericano pagar con ciertas ventajas, como dos años de gracia y un interés anual del 1 por ciento.


Otra de las trabas internas que tiene Lobo es que el poder judicial no ha anulado los dos juicios contra Zelaya por presuntos actos de corrupción, aunque ya le suspendió las correspondientes órdenes de captura.


Para Torres, en el acercamiento de Lobo a Chávez también tiene mucho que ver el apoyo que el mandatario venezolano le ha brindado a Zelaya y al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), cuyo coordinador general es el derrocado gobernante.


El FNRP no se ha pronunciado sobre la reunión entre Lobo y Chávez y anunció que la analizará el próximo sábado, dijo hoy a los periodistas uno de sus dirigentes, Rafael Alegría.


El subcoordinador del FNRP, Juan Barahona, comentó a Acan-Efe que cualquier reunión a partir de la de Cartagena debe tener como "objetivo principal el regreso de Manuel Zelaya al país con todos sus derechos y sin ser juzgado".


"El presidente Chávez no va a negociar nada en contra de la Resistencia Popular, ni tampoco lo hará el expresidente Zelaya", subrayó Barahona, quien hasta ahora ha rechazado las invitaciones al diálogo que Lobo ha hecho al FNRP.


Las opiniones sobre la reunión entre Lobo y Chávez van desde los que apoyan al gobernante hondureño hasta los que la rechazan alegando que se trata de otra jugada política del gobernante venezolano para lograr el regreso incondicional de Zelaya.


Algo que no le perdonan a Zelaya algunos sectores que apoyaron su derrocamiento es su alianza con Hugo Chávez, a quien acusan de haber financiado la frustrada consulta popular que pretendía el expresidente para cambiar la Constitución.


La cita de Cartagena entre Santos, Chávez y Lobo, no debe verse como un fracaso de ninguno de los dos protagonistas del conflicto, porque el aislamiento internacional del país "no perjudica a nadie en particular, sino a toda la sociedad hondureña", añadió Torres, director de la Agencia Audiovisuales y Análisis de Prensa de Honduras. 



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672495
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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