Un grupo de manifestantes agredió ayer a varios periodistas y secuestró un autobús durante una marcha de trabajadores de la construcción por las calles del centro de Lima, en una zona prohibida para las manifestaciones por resolución municipal.
Los obreros se dirigieron a la sede del Congreso para presentar sus demandas en el marco de la huelga general que emprendieron el martes último para que la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) cumpla con la ley de la negociación colectiva por ramas, informaron emisoras locales.
Durante la manifestación, algunos integrantes del gremio provistos de palos, martillos y otros objetos contundentes, agredieron a los periodistas e incluso rompieron las cámaras fotográficas y de televisión de varios reporteros.
Asimismo, otro grupo de unos 40 manifestantes secuestró un autobús en la zona sur de Lima y obligó a su chofer a llevarles hasta el centro de Lima, donde se produjeron varios incidentes con los comerciantes de la zona.
El presidente de Perú, Alejandro Toledo, criticó la agresión que sufrieron los periodistas y aseguró que su "lucha por la defensa de la libertad de expresión" le lleva "a condenar cualquier acto de violencia".
El líder de la Federación de Trabajadores de Construcción Civil, Mario Huamán, manifestó que las manifestaciones continuarán hasta que el Gobierno cumpla con sus demandas.