Miles de personas iniciaron ayer una huelga general de tres días en todo Nepal, convocada por los maoístas, con la petición de establecer en el país la “supremacía civil”, en un nuevo intento de que el Gobierno acepte sus demandas.
Las calles de Katmandú amanecieron sin vehículos, y las tiendas, instituciones educativas y fábricas no llegaron a abrir sus puertas.
Aunque el Gobierno y varias formaciones políticas pidieron al Partido Maoísta que desconvocara las protestas, la formación continuó con su plan.
“La huelga general ha sido efectiva de un lado a otro del país”, dijo el portavoz del Ministerio nepalí de Interior, Jaya Mukunda Khanal.
Según el portavoz, la Policía arrestó a una docena de manifestantes que destrozaban vehículos en Katmandú, y a otras diecinueve personas que estaban obligando a los comerciantes a cerrar sus establecimientos en el distrito de Saptari (sureste).
Protestas.
Los maoístas se embarcaron en mayo en una campaña de protestas después de que el presidente del país, Ram Baran Yadav, decidiera devolver a su cargo al jefe del Ejército, destituido por orden del Ejecutivo, lo que provocó la caída del Ejecutivo que encabezaban.
Los maoístas pasaron a la oposición y han mantenido varias rondas fallidas de diálogo con los dos principales partidos que componen el nuevo Gobierno -el Congreso nepalí y los marxista-leninistas- para aprobar una resolución sobre la decisión presidencial.
“No puede haber consenso si la resolución no indica que la maniobra del Presidente fue errónea”, dijo este sábado el líder de los maoístas, Pushpa Kamal Dahal, alias “Prachanda”.