Cuando hablamos de drogadicción, lo primero que se nos viene a la cabeza son sustancias ilícitas, como la heroína y la cocaína, y pocas veces pensamos en medicamentos.
No obstante, hoy día, en muchos países del mundo el uso abusivo de fármacos -sobre todo tranquilizantes y estimulantes, considerados como muy adictivos- está creciendo.
Según la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas), en Estados Unidos, "son más (las personas que consumen fármacos) que las que usan cocaína, heroína, alucinógenos, éxtasis y opioides, todos sumados". Se estima que en EE.UU. hay alrededor de 7 millones de adictos a los medicamentos.
El más reciente Estudio Nacional de Consumo de Sustancias, el mayor realizado hasta ahora, señala que unos 350,000 colombianos han usado al menos una vez tranquilizantes y estimulantes sin receta médica.
Automedicación.Casi todos los medicamentos no son dañinos si se administran bajo un estricto control médico, es decir, si el doctor receta las dosis necesarias para que incluso los efectos secundarios sean mínimos.
Pero, en muchas ocasiones, las personas tienden a automedicarse sin ningún tipo de control, lo que se torna en un problema que, en el caso de Colombia, está creciendo, dijo el doctor Hugo Gallego, experto en toxicología.
"Por un lado, hay un problema de automedicación y por otro hay un mercado ilegal grande de acceso, sobre todo a los tranquilizantes conocidos como benzodiacepina, que han demostrado tener graves efectos de adicción", señaló Gallego.
Y las adicciones a los fármacos son tan peligrosas y temibles como las que se experimentan con drogas duras.