Las autoridades de Santiago de Chile decretaron la séptima preemergencia ambiental del año, que supone la salida de circulación de unos 200.000 vehículos, ante el incremento de la polución en la ciudad, una de las más contaminadas del mundo.
La medida incluye el cese de sus funciones de 841 fuentes fijas industriales y la prohibición de encender todo tipo de calefactores a leña o biomasa.
Las autoridades, también recomendaron a la población evitar cualquier tipo de actividad física.
La capital chilena, de 6,2 millones de habitantes, es la segunda urbe más contaminada de América Latina después de la Ciudad de México.