El presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, enfrentaba ayer una ola de críticas por su propuesta de implementar cambios constitucionales que le darían poderes amplios para dictar los asuntos del país.
Tras prometer que restauraría el régimen civil después que asumió el poder en un golpe de Estado incruento en 1999, Musharraf, de 58 años, reveló el miércoles propuestas que le permitirían destituir a un primer ministro civil, despedir al gabinete y disolver un parlamento elegido en las urnas.