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ONU exige investigación y EE.UU. acusa a los prorrusos

El Consejo de Seguridad de la ONU pidió una investigación independiente para aclarar el siniestro en Ucrania del avión MH17 de Malaysia Airlines, mientras que EE.UU. lo achacó a un misil de los rebeldes prorrusos


  • 48 horas le tomará a la Interpol enviar un equipo para la identificación de las víctimas del avión.
Encuentran 181 cuerpos de las víctimas del avión malasio
  • Los servicios de rescate han localizado por el momento a 181 de los 298 fallecidos el jueves al estrellarse, supuestamente derribado por un misil, el Boeing de Malaysian Airlanes en el este de Ucrania, cerca de la frontera con Rusia, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano.
  • “Hasta el momento se han localizado 181 cuerpos”, dijo en una comparecencia ante la prensa el director del servicio consular de la Cancillería ucraniana, Andréi Sibiga.
  • Las autoridades de la región de Donetsk, donde cayó el aparato, denunciaron que las milicias separatistas prorrusas que controlan el territorio donde se produjo el siniestro impidieron el acceso de expertos ucranianos al lugar de la tragedia.
  • Además de las víctimas holandesas y otras 3 personas todavía por identificar, en el vuelo viajaban 44 malasios, 27 australianos, 12 indonesios, 4 belgas, 4 alemanes, 9 británicos, 3 filipinos, 1 canadiense y 1 neozelandés, según los últimos datos.

El Consejo de Seguridad de la ONU pidió una investigación independiente para aclarar el siniestro en Ucrania del avión MH17 de Malaysia Airlines, mientras que EE.UU. lo achacó a un misil de los rebeldes prorrusos, aunque no presentó por el momento pruebas que sustenten esa hipótesis.

El máximo órgano de decisión de Naciones Unidas demandó además a todas las partes del conflicto ucraniano que ofrezcan acceso inmediato a la zona del suceso.

 

La embajadora estadounidense en la ONU, Samantha Power, afirmó ante el Consejo que, según la información de la que dispone su país, el avión “fue probablemente derribado por un misil tierra-aire, un SA-11, operado desde una zona controlada por separatistas en el este de Ucrania”.

Poco después el presidente de EE.UU., Barack Obama, recalcó que “las pruebas indican que el avión fue derribado por un misil tierra-aire que fue lanzado desde un área controlada por los separatistas respaldados por Rusia dentro de Ucrania”.

No obstante, subrayó que es “demasiado pronto para saber las intenciones de quienes dispararon el misil”, y evitó culpar directamente al presidente ruso, Vladímir Putin.

 

“Tenemos pruebas muy sólidas de que el avión fue derribado por un misil SA-11, disparado desde una posición controlada por separatistas prorrusos, probablemente desde el lado ucraniano de la frontera”, afirmó por su parte en rueda de prensa el portavoz de Pentágono, el contraalmirante John Kirby.

El portavoz militar no quiso aventurar, hasta que avance la investigación internacional a la que EE.UU. ha ofrecido ayuda, quién fue el responsable directo del lanzamiento del misil. “No sabemos qué unidad, si fue rusa o separatista; no podemos decir si hubo asistencia del otro lado de la frontera, por esta razón hay una investigación en marcha”, agregó.

Por su parte, Rusia responsabilizó a las autoridades ucranianas por no haber cerrado el espacio aéreo en una zona de combate.

 

“Cualquier persona normal se planteará por qué los controladores aéreos ucranianos han mandado a un avión a una zona de combate, una zona donde la aviación se utiliza para ataques, sobre todo contra objetivos civiles, y donde hay en funcionamiento sistemas de defensa antiaérea”, dijo el embajador ruso en la ONU, Vitaly Churkin.

Churkin subrayó que, según la legislación internacional, es responsabilidad de las autoridades nacionales garantizar la seguridad de los aviones civiles que sobrevuelan su espacio aéreo y pidió por ello una investigación sobre la gestión de Ucrania.

La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) indicó en un comunicado que “las compañías aéreas dependen de los gobiernos y de las autoridades de control aéreo para avisarlas qué espacio aéreo está disponible para volar, y ellas se organizan en función de esos límites”.

 

“Es muy parecido a conducir un coche. Si la carretera está abierta, asumes que es segura; si está cerrada, buscas una ruta alternativa”, afirmó el director general y ejecutivo de la IATA, Tony Tyler.

Por su parte, Mark Rutte, primer ministro de Holanda -país que sufrió las más duras consecuencias de la tragedia con 189 muertos-, aseguró que “no descansará” hasta que los responsables del siniestro sean juzgados.

Rutte destacó que hay “incertidumbres” sobre el suceso y consideró que aparentemente el avión comercial de la aerolínea malaya que viajaba de Amsterdam a Kuala Lumpur fue derribado.

“Hay algo que está claro: si es un ataque, los autores tienen que ser encontrados y castigados. Es más, no descansaremos. Las víctimas y sus familias tienen derecho a ello”, afirmó el primer ministro, al tiempo que pidió una investigación completa e independiente.

Un grupo de observadores internacionales de la OSCE llegó ayer al lugar del siniestro, aunque una portavoz de esa organización precisó que los enviados no son expertos en asuntos de aviación, por lo que se limitarán a investigar.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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