Las diferencias entre los países árabes sobre la crisis en Gaza quedaron de manifiesto, en dos reuniones extraordinarias, una de jefes de Estado en Doha y otra ministerial en Kuwait, donde se adoptaron posturas opuestas.
A la cumbre de Doha se dieron cita aquellos estados, como Siria, Qatar y Sudán, partidarios de adoptar una línea más dura hacia Israel por haber lanzado una ofensiva militar sobre Gaza y que partidarios de dialogar con el grupo palestino HAMAS, que controla la Franja palestina.
Prueba de esa línea dura es que los 13 países árabes asistentes instaron en el comunicado final de la cumbre a detener cualquier proceso de normalización de relaciones con Israel, lo que supone reconsiderar sus lazos económicos y políticos con el Estado Hebreo, según la cadena de televisión qatarí Al Yazira.
Incluso, Mauritania y Qatar decidieron congelar las relaciones políticas y económicas con Israel, poco después de que el presidente sirio, Bashar el Asad, pidiera los países árabes que cortaran sus lazos, tanto directos como indirectos, con Tel Aviv.
Para que los países árabes se reúnan en una cumbre se necesita que lo aprueben dos tercios de los miembros de la Liga rabe, pero Qatar decidió seguir adelante con la celebración de la reunión en Doha, al considerar que había que tratar el tema de Gaza por separado, y no en el marco de un encuentro económico.
El secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, dijo que el lunes en Kuwait, habrá una cumbre totalmente árabe y hay que esperar a ver las resoluciones que saldrán de ella y advirtió de los perjuicios de las divisiones actuales.