El papa Juan Pablo II trató de dejar en libertad ayer a una paloma que simbolizaba la paz, soltándola desde su ventana frente a la Plaza de San Pedro, pero la paloma regresó y el pontífice terminó riéndose del episodio con dos niños que lo acompañaban.
El pontífice envió un mensaje a miles de jóvenes de una organización católica italiana que designó enero como el mes para fomentar la paz.
Estaba acompañado en la ventana de su estudio por un niño y una niña, de 8 años de edad, que instaron al mundo a recordar a los menores que viven en zonas de guerra.
Juan Pablo oró para que los jóvenes "que desean la paz, se conviertan en valientes y tenaces promotores"" de la paz.
Los niños que le acompañaba lanzaron al aire una paloma blanca, pero el ave, quizás al notar el intenso frío que había en Roma, casi de inmediato voló de regreso al estudio del papa. En medio de risas, el pontífice de 84 años parecía determinado a dejar en libertad al símbolo de la paz. Tomó la paloma mientras un asistente la volvió a traer al alféizar de la ventana, desde donde la ahuyentó para que se echara a volar. La paloma de la paz sobrevoló rápidamente la plaza y volvió a regresar a su punto de partida mientras el papa sonreía.