"No dejo de elevar fervientes súplicas por Colombia, donde, desde hace tiempo, muchos hijos e hijas de ese amado país padecen la extorsión, el secuestro y la pérdida violenta de sus seres queridos", manifestó el Papa
"Pido al Señor que se acabe con ese sufrimiento inhumano y se encuentren caminos de reconciliación, respeto mutuo y concordia sincera, y se restaure así la fraternidad y la solidaridad, que son las bases sólidas para lograr el justo progreso y construir una paz estable", expresó.