Compañeros de Margaret Hassan, directora para Irak de las operaciones de la organización no gubernamental Care, secuestrada en Irak, han expresado su inquietud por las declaraciones del Gobierno británico, que en lugar de ayudarla, argumentan, pueden perjudicarla.
Los colaboradores de Care, organización que suspendió todas sus operaciones en Irak como consecuencia del secuestro, creen que la mejor manera de salvarla es demostrar que Margaret, que está casada con un ciudadano de ese país, es una iraquí más.
El primer ministro británico, que abogó en vano por la liberación de otro compatriota secuestrado, Kenneth Bigley, finalmente decapitado, declaró que su Gobierno está haciendo "todo lo posible por conseguir su liberación".
Sin embargo, fuentes de "Care" en Bagdad, indicaron al diario británico "The Independent" que podría resultar contraproducente cualquier intento de ayuda de un gobierno que participó en la invasión de Irak, porque vuelve a Hassan más vulnerable.
"Creemos que el hecho de que el Gobierno británico se involucre en esta cuestión envía una mala señal a quienes la han secuestrado. No va a ayudarla sino todo lo contrario", agregaron.
El primer ministro irlandés, Bertie Ahern, declaró que era muy importante que se supiese que la secuestrada tenía la nacionalidad irlandesa en alusión al hecho de que Irlanda se opuso en su momento a la guerra de Irak.
Además de Blair y Ahern, también el ex primer ministro australiano y fundador de la sección de Care en ese continente Malcolm Fraser ha pedido la liberación de Margaret Hasan.
Fraser, que fue presidente de Care Australia hasta 2002, ha hecho una declaración conjunta con el ex primer ministro japonés Kiichi Miyazawa, copresidente del Consejo de Interacción de ex jefes de Gobierno y de Estado, en la que se destaca la labor humanitaria de la secuestrada.
Por su parte, el esposo de la cooperante británica, lanzó un angustiado llamamiento por su liberación, y recordó que su mujer, consagraba su vida a ayudar a los niños iraquíes.