Además de la racial en Panamá se practican otras clases de discriminaciones contra los grupos más vulnerables y más pobres, opina Eduardo Smith.
Señaló como ejemplo la solicitud de fotografía de la persona para empleo, lo cual determinará si es aceptada o no, y generalmente es para elegir a personas con ciertas características físicas.
Igualmente existe la discriminación por el lugar de procedencia, pues son muchos los casos de personas que provienen de barrios humildes como Curundú que han terminado sus estudios y se disponen a buscar una puerta para entrar al mundo laboral, pero sus esfuerzos se ven frustrados porque proceder de un barrio como el suyo, le quita la oportunidad.
Esto ha obligado a los jóvenes que viven en barriadas marginales a mentir sobre su dirección, poniendo la de un amigo o familiar que viva en otra área.
Añadió que son muchos los negros profesionales que se han destacado en diferentes materias, provenientes de barrios populares, pero que han descollado por su preparación y lucha.
Aún así casi nunca le dan la misma preponderancia que a una persona de tez blanca.
También está el caso de las chicas descendientes de afroantillanos, preparadas muchas veces mejor que cualquiera, pero en lugares como los bancos, no las veremos en las ventanillas de atención al público, y si las hay son muy pocas, porque siempre son relegadas
Dijo Smith que la "persecución técnica contra los negros" ha llevado a la persecución inclusive de las costumbres de los negros panameños, las cuales han ido desapareciendo poco a poco, y que tratan de rescatar.
Hasta la popular comida de los antillanos se ha perdido, añadió. Smith formuló un llamado a los negros panameños, especialmente a los jóvenes, para que estudien, se preparen y procuren que sus acciones diarias sean ejemplares.