El secretario de Estado Colin Powell pasó casi todo el fin de semana encerrado en las oficinas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), escarbando entre montañas de documentos clasificados para seleccionar el material más convincente y comprensible para su informe sobre Irak ante la ONU.
Según un alto oficial del departamento de Estado, Powell, ayudado por analistas de la CIA, preparó el discurso de ayer ante el Consejo de Seguridad, seleccionando los materiales que pudieran ser más impactantes para su presentación multimediática, de la cual hizo un "ensayo final", la noche del martes.
El proceso para determinar lo que Powell podía difundir de los servicios de inteligencia empezó el 30 de enero, dos días después de que el presidente George W. Bush anunció que presentaría pruebas sobre el armamento de Irak, dijo el oficial que pidió el anonimato.
Una de las preocupaciones básicas era no recargar al Consejo de Seguridad con información compleja y potencialmente confusa, expresó. "Sabíamos a qué auditorio nos dirigiríamos", precisó el oficial. "Teníamos items que podrían haber significado mucho para los analistas, pero no para la gente común" prosiguió.