Acto
- Molestias
- El hecho de que no todos los 155 supervivientes pudieran viajar hasta Sicilia para participar en la ceremonia generó malestar entre los indocumentados, quienes protestaron ante el centro de acogida de la pequeña isla de Lampedusa.
- Memoria
- En la ceremonia también se recordó a la treintena de muertos del naufragio que se registró el día 11 en aguas maltesas.
Italia recordó ayer a las ya 366 víctimas mortales del naufragio del barco de inmigrantes acaecido el pasado día 3 en la isla italiana de Lampedusa, con una ceremonia de conmemoración sin féretros, pues casi la totalidad de cadáveres recuperados del mar habían sido ya sepultados.
El acto de recuerdo por los indocumentados fallecidos, convocado en un principio como un funeral de Estado y que ha sido cuestionado por algunas autoridades locales por su organización, se celebró en el muelle turístico del puerto de Agrigento (Sicilia), más de dos semanas después de que se produjera la tragedia frente a Lampedusa.
El Gobierno italiano, que decidió en los días posteriores a la tragedia que se despediría a los inmigrantes con un funeral de Estado, estuvo representado en este acto, retransmitido en directo por televisión, por el vice primer ministro, Angelino Alfano, y por los titulares de Defensa e Integración, Mario Mauro y Cécile Kyenge.
Junto a ellos, otros representantes de las administraciones italianas y embajadores de algunos de los Estados de origen de los fallecidos, procedentes del Cuerno de África y quienes murieron tras declararse un incendio y volcar el barco en el que habían zarpado desde las costas de Libia.
Además de representantes de la Iglesia católica, también estuvo presente el imán Yahya Sergio Yahe Pallavicini, quien definió el acto como una "ocasión de verdadera hermandad", más allá de las polémicas, y en el que los creyentes deben dar "ejemplo de civismo y hacer prevalecer un ejemplo de paz y diálogo ".
A la ceremonia, en la que se leyeron pasajes de la Biblia y del Corán, no acudió una de las más críticas con el acto, la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, quien viajó a Roma para reunirse con el presidente de la República, Giorgio Napolitano, para proponer que el 3 de octubre se convierta en el Día de la Memoria de todos los inmigrantes fallecidos en el Mediterráneo.
Por su parte, el alcalde de Agrigento, Marco Zambuto, volvió a definir la ceremonia como una "farsa de Estado", donde la presencia de representantes de las autoridades de Eritrea, de las que huían algunos fallecidos, supone una "puñalada a los muertos".