Los familiares de las víctimas de la matanza de la población colombiana de El Salado conmemoraron el décimo aniversario de la incursión de los escuadrones paramilitares en colaboración con militares en la que murieron más de cien campesinos.
Una celebración litúrgica, una exposición de fotografías y la reapertura de un colegio sirvieron para que los habitantes de ese humilde poblado del norte de Colombia recordaran el día en que unos 450 hombres de las desarticuladas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cometieron todo tipo de vejaciones contra los campesinos.
Se trata de hacer una reparación colectiva, que consiste principalmente en dignificar a las víctimas, dijo la Comisionada de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), Ana Teresa Bernal.
Las fotografías de las personas asesinadas fueron expuestas en la iglesia para que la comunidad no olvide a sus muertos, añadió Bernal.
La conmemoración de estos diez años es tan sólo un paso en el camino hacia una completa reparación y reconstrucción de El Salado.
En este poblado, hasta la fecha, solo se ha construido un centro de salud que carece de médico, se han pintado unas fachadas y reparado algunas casas, arreglado la polvorienta carretera y se ha logrado el regreso de 730 habitantes de los cerca de 1,400 que había antes de la masacre.
“El Estado tiene que hacer conciencia de que el compromiso tiene que ser a fondo” para lograr la reconstrucción del pueblo sobre la base de una vocación transformadora, ya que no se puede volver al estado en que estaba esa localidad en el pasado, según Bernal.
Aparte, las víctimas reclaman que se haga justicia con los autores de la masacre, cuyos jefes están presos en cárceles de Estados Unidos después de que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, autorizara su extradición bajo cargos de narcotráfico.