El presidente del Partido de los Trabajadores (PT), José Genoíno, renunció ayer al cargo acosado por las corruptelas que sacuden a esa formación, que hace tres años llevó a la Presidencia de Brasil a Luiz Inácio Lula da Silva.
"Al tomar esta decisión, existe un valor que está encima de nuestras carreras y personalidades: es el propio PT, un proyecto de izquierda, un proyecto de partido que se diferencia por los valores del socialismo y los valores humanistas", dijo Genoino tras anunciarse su dimisión.
Genoino admitió que el PT está "en un momento muy difícil", ante la ola de denuncias de corrupción en contra de altos dirigentes del partido, pero afirmó que "más relevante que las personas es ahora la importancia estratégica del gobierno del presidente Lula y el cambio que está imprimiendo al país".
La dimisión del presidente del PT fue en cierto modo precipitada por la detención, del dirigente "petista" José Adalberto Vieira da Silva, asesor de José Nobre Guimaraes, miembro de la dirección nacional y hermano de Genoino.
"El calor y el polvo hacen muy difíciles las condiciones de trabajo de los investigadores. Hace muchísimo calor. Será un gran desafío, en condiciones cada vez más difíciles", insistió.
Además señaló que aún no hay detenidos en relación con los ataques, y se negó a confirmar versiones de prensa según las cuales Scotland Yard habría pedido a policías europeas datos sobre un marroquí Mohammed Al Guerbuzi, quien desapareció de su casa en el norte de Londres.
La Policía y los equipos médicos y forenses británicos comenzaron ayer la identificación de los fallecidos en los atentados, una labor que fuentes oficiales han precisado que se prevé "compleja" y puede durar semanas.
Hasta el momento la cifra oficial de víctimas es de 50 muertos, unos 700 heridos, y 25 desaparecidos, si bien se teme que el número de fallecidos pueda aumentar porque aún no se han recuperado todos los cadáveres y algunos heridos se encuentran en muy grave estado.
Las calles, estaciones de trenes y metro de Londres son filmadas permanentemente por una densa red de cámaras de vigilancia que podrían brindar indicios cruciales en la investigación.
Según algunos expertos, pueden pasar varias semanas hasta que se hayan identificado todos los cadáveres, muchos de los cuales han resultado enormemente mutilados o desfigurados.