La derrota de Mitt Romney obliga al Partido Republicano a replantear su estrategia para los próximos cuatro años, en un país con un creciente peso de las minorías, y en un momento en que tendrá además que negociar con el presidente Barack Obama temas clave para la recuperación económica de EE.UU.
“Cambiar o morir, esa es la lección para los republicanos”, explicó Peggy Noonan, columnista del diario financiero de cabecera The Wall Street Journal.
El Viejo Gran Partido (GOP, por su sigla en inglés), como también se conoce al Partido Republicano, parece ahora más viejo que nunca, ya que los resultados muestran que solo se impuso a los demócratas en el segmento demográfico de hombres blancos adultos, un grupo en clara disminución.