Los salvadoreños comenzaron hoy tres días de duelo mientras continúan los trabajos de remoción de lodo y piedras, y el recuento de víctimas aumenta ya a al menos 144 muertos por las lluvias del pasado fin de semana.
Con el paso de las horas, las autoridades temen que el número de fallecidos pueda elevarse, y, según el subdirector de seguridad pública de la Policía Nacional Civil (PNC), Hugo Ramírez Mejía, en sus registros aparecen 165 víctimas y 80 desaparecidos, aunque esta cifra no ha sido confirmada por Protección Civil.
"Se han hecho 36 reconocimientos en las últimas horas y 31 pertenecen a San Vicente y cinco al departamento de La Paz", dijo el oficial a la Radio Nacional El Salvador, sobre una de las escenas que se ha repetido en las áreas devastadas, donde familias buscan a sus seres queridos entre los numerosos cadáveres rescatados.
En zonas como San Vicente, la capital del departamento del mismo nombre, a 60 kilómetros al este de San Salvador y una de las más golpeadas por las lluvias, equipos de rescate y familiares de las víctimas recorrían las riberas de los ríos y quebradas en busca de cadáveres.
"Solo a uno hemos encontrado, sólo a Laura; los demás están desaparecidos. Yo tenía mi casa en la colonia La Caridad, pero yo no siento eso, siento (dolor por) mi familia, mis hermanos. Mi casa se perdió, pero eso se puede llegar a tener de vuelta", aseguró a Acan-Efe, entre lágrimas, Rosa Cristina Hernández.
Esta sobreviviente sostenía en sus manos una lista con los nombres de sus familiares desaparecidos, que sobrepasan la decena, mientras esperaba en el cementerio la llegada de los cadáveres para tratar de reconocerlos.
Según Protección Civil, las fuertes lluvias que azotaron entre el sábado y domingo pasado al país más pequeño de América a causa de un sistema de baja presión que se vio incrementado por el paso del huracán "Ida" afectaron 1.835 viviendas y destruyeron 209.
En 5 de los 14 departamentos del país se registraron 108 deslizamientos, 13 grandes inundaciones y 12 desbordamientos de ríos, que destruyeron al menos 24 puentes, añadió el reporte oficial.
Hasta el momento se contabilizan 12.930 personas en 119 refugios temporales, donde las autoridades sanitarias han empezado a redoblar los controles para evitar la aparición de enfermedades.
El personal de salud trabaja en la prevención de enfermedades como el dengue, leptospirosis, infecciones gastrointestinales, infecciones respiratorias agudas, dermatitis, conjuntivitis bacterianas y problemas emocionales entre otras, detalló a Acan-Efe un portavoz del Ministerio de Salud.
Agregó, citando un informe de ese despacho, que las acciones se han concentrado en el abastecimiento del agua potable, eliminación de excretas, evacuación de desechos líquidos y sólidos, así como de protección alimentaria y reforzamiento de las medidas de higiene personal.
Los esfuerzos oficiales también se concentran en la remoción del lodo, piedras y otros materiales dejados por las aguas, que en su recorrido acabaron con viviendas y cosechas de maíz, fríjol y caña de azúcar.
"Yo me siento destrozada, porque no he recuperado nada de mis cosas", decía Andrea de Jesús Parada, una de las habitantes de Verapaz, localidad cercana a San Vicente y otra de las más golpeadas por la tragedia.
Verapaz, situada a 48 kilómetros al este de San Salvador, también resultó gravemente afectada durante los terremotos del 13 de enero y 13 de febrero de 2001.
"Somos un pueblo bien humilde y ya con esta tristeza vamos a quedar para siempre marcados", sollozó la mujer, al observar la tragedia dejada por alud que bajó del volcán San Vicente o "Chinchontepec", que tiene unos 2.200 metros de altura y, según la leyenda, tiene la forma de una mujer acostada.
Los pobladores de Verapaz aseguran que la avalancha del domingo fue provocada por la saturación del agua y el debilitamiento de la tierra por los terremotos de 2001.