Respira, parpadea, tiene pulso, ritmo cardíaco, sangra y hasta orina, pero no es un ser vivo, sino un simulador de paciente humano, único en Suramérica, presentado en Argentina para la formación de anestesistas.
Con un costo superior a los 500,000 dólares, la Asociación de Analgesia, Anestesia y Reanimación de Buenos Aires adquirió el simulador, para que estudiantes y profesionales puedan ver, de forma realista, las respuestas humanas a las intervenciones terapéuticas, desde las más simples a las más delicadas, explicaron en la entidad.
Se trata de un muñeco del tamaño de un humano, construido en Estados Unidos, con el que se puede simular cualquier situación adversa en un quirófano a “un nivel de realidad con muy pocas diferencias con lo que le pasa a un ser humano”, indicó el vicepresidente de la asociación, Marcelo Campos.
Instalado en una suerte de quirófano con los equipos de anestesia que se pueden encontrar en un hospital, la imagen del muñeco fabricado en goma adquiere aún más realidad al verlo conectado al suero y a un monitor de signos vitales.
El simulador se compone del muñeco, un “software”, un grupo de accesorios y unas máquinas montadas en una sala de comandos, desde la que se puede ordenar cualquier “evento” en el supuesto paciente, desde una arritmia hasta una patología extraña a la que haya que responder en el momento.
“Incluso, cuando realizamos las simulaciones con los estudiantes, le añadimos la angustia que se genera con cualquier situación adversa en un quirófano, con comentarios que causan mayor tensión y complicaciones en el cuadro del supuesto paciente que monitoreamos desde la sala de comandos”, manifestó Campos.
Entre los accesorios que acompañan al muñeco figuran unas “pieles” con heridas o quemaduras para prácticas de este tipo de casos; además de una bomba que permite generar distintos flujos, similares a la “sangre, orina y mucosa”, señaló el titular de la entidad, Carlos Carbajal.
El simulador, cuyas pupilas se agrandan o achican con la luz, igual que en los seres humanos, y hasta puede intercambiar sus genitales, también puede recibir inyecciones, con el mismo efecto que percibiría cualquier persona.