Sonia Sotomayor, candidata para el Tribunal Supremo de Estados Unidos, dijo que su filosofía judicial es “la fidelidad a la ley”, en la primera audiencia en el Senado, que debe aprobar su designación.
“La tarea de un juez no es hacer la ley, sino aplicarla”, afirmó Sotomayor.
En la audiencia, los republicanos pusieron en duda su neutralidad, pero la magistrada reafirmó en su declaración su compromiso con “la imparcialidad” de la justicia.
“Mis experiencias personales y profesionales me ayudan a escuchar y a entender, pero la ley siempre dirige el resultado en todos los casos”, aseguró la candidata al Tribunal Supremo de Estados Unidos.
La magistrada, de 55 años, manifestó que su historial como jueza de primera instancia y ahora en un tribunal de apelaciones refleja que ha interpretado la ley de acuerdo con los términos marcados por el Congreso y que se ha adherido a los precedentes legales.
Sotomayor leyó su declaración, de dos páginas, cinco horas después del inicio de la sesión, en una sala abarrotada del Edificio Hart del Congreso.
La audiencia fue dedicada principalmente a dar tiempo a los 19 miembros del Comité Judicial a establecer su posición, mientras que hoy se pasará a la ronda de preguntas y respuestas.
Si el Senado le da el sí, sustituirá a David Souter, quien se ha jubilado y que era de tendencia liberal, como Sotomayor, por lo que la división ideológica de la Corte no cambiará.
La jueza es la candidata al Supremo con mayor experiencia judicial en los últimos 100 años, según destacaron varios demócratas.
Enfrentamiento.Republicanos y demócratas se enzarzaron en el Comité Judicial del Senado en torno a la neutralidad de Sotomayor.
Los republicanos recibieron a Sotomayor con una salva de críticas retransmitida en directo a todo el país.
“Usted parece creer que su papel no se limita a decidir con objetividad quién gana, con base en la ley, sino quién debería ganar, en su opinión”, le dijo el republicano Jon Kyl.
“Los factores que influenciarán sus decisiones aparentemente incluyen su sexo y su herencia latina”, añadió.
“Creo que nuestro sistema legal se encuentra en una encrucijada peligrosa”, aseguró el senador de Alabama Jeff Sessions, un influyente conservador del Comité de Justicia de la Cámara Alta.
El líder republicano del Comité, Jeff Sessions, acusó a Sotomayor de usar prejuicios personales en sus sentencias y favorecer a ciertos grupos raciales.
Como prueba mencionó un caso en el que como jueza de una corte de apelación compuesta por tres magistrados dio la razón al municipio de New Haven por anular una prueba para otorgar ascensos a bomberos porque ningún negro la aprobó.
El Tribunal Supremo, por un voto de 5 contra 4, revocó esa decisión y dictaminó a favor de 17 bomberos blancos y un hispano que se sintieron perjudicados.
Sessions dijo que en ese caso, "la simpatía de la jueza Sotomayor con un grupo de bomberos resultó en prejuicio contra otro grupo”.
“A menos que surja un desastre, usted será confirmada”, le dijo el senador republicano Lindsey Graham. Los demócratas controlan 60 de los 100 escaños del Senado, una mayoría suficiente como para contrarrestar cualquier voto republicano en contra.
“Ella será confirmada”, confirmó el presidente del Comité, el demócrata Patrick Leahy, durante un descanso. “Lo que quiero es que no sea un voto dividido por partidos”, añadió.
PerfilSerá la primera latina, y tan sólo la tercera mujer, en ocupar un cargo en el Tribunal Supremo.
Desde niña, Sotomayor soñaba con hacer justicia como la niña detective “Nancy Drew” y hacerla cumplir como su héroe, el abogado televisivo Perry Mason.
Hija de inmigrantes puertorriqueños, Sotomayor se quedó sin padre a los nueve años.
Su madre, Celina Sotomayor, asumió las riendas del hogar tras la muerte de su esposo y se encargó de criar a sus dos hijos, a los que inculcó la idea de que el trabajo duro y la educación eran la mejor forma de progresar en la vida.
Comenzó a trabajar en la oficina del fiscal de distrito de Manhattan, a las órdenes de Robert Morgenthau, un puesto que ocupó de 1979 a 1984.
En 1991 dio otro paso adelante, gracias al presidente George Bush (padre), que la nombró para ser jueza de distrito en Manhattan, convirtiéndose en la primera jueza federal hispana en Nueva York.
Ha sido jueza más tiempo que ninguna otra persona.