El terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter que sacudió Costa Rica el pasado jueves causó graves daños en una planta hidroeléctrica y en acueductos rurales, por lo que unas 30.000 personas se encuentran sin agua potable.
El presidente del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Pedro Quirós, informó hoy a la prensa local de que una avalancha de lodo inundó el cuarto de máquinas de la planta hidroeléctrica Cariblanco, cercana a la zona del epicentro, lo que dañó los generadores de energía.
Cálculos preliminares del ICE señalan que Cariblanco, con capacidad para generar 41 megavatios, estará fuera de servicio por aproximadamente un año.
Por su parte, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados indicó que unas 30.000 personas se encuentran sin servicio de agua potable en las comunidades de Vara Blanca, San Miguel de Sarapiquí y La Virgen, provincia de Heredia, así como en Fraijanes, Poasito, Colonia Toro y Cinco Esquinas de Carrizal, provincia de Alajuela.
Las autoridades esperan que en las próximas horas se reparen los daños menores para restablecer el servicio en algunos de estos pueblos, pero en otros el agua podría llegar dentro de varias semanas, pues se perdieron grandes tramos de tuberías debido a derrumbes.
De momento camiones cisternas y helicópteros están repartiendo agua en estas localidades.
La cantidad de víctimas mortales a causa del terremoto subió hoy a diez, se reportan 42 personas desaparecidas y 91 heridos en la zona cercana al epicentro del sismo, además de unas mil personas se encuentran aisladas y 1.228 están refugiadas en albergues.
El terremoto tuvo su epicentro en una zona montañosa diez kilómetros al este del Volcán Poás, sitio ubicado unos 60 kilómetros al oeste de San José, pero los expertos afirmaron que el temblor no tiene relación con la actividad del coloso.
Aunque se produjo en el centro del país, el terremoto no produjo daños mayores en las ciudades cercanas de San José, Alajuela y Heredia, donde sólo se vivieron momentos de pánico, caída de objetos, y algunas fisuras y ventanas quebradas en edificios.
Los lugares más afectados son las zonas montañosas de Poás de Alajuela y Vara Blanca de Heredia, que se encuentran muy cerca del epicentro, y donde viven cientos de personas humildes que principalmente se dedican a la agricultura y turismo.