Sólo en Beichuan, un distrito a 50 kilómetros del epicentro, se calcula que fallecieron miles de personas, mientras en provincias vecinas a Sichuan se informó de cerca de 150 muertos, según los últimos recuentos en Yunnan, Chongqing, Gansu y Shaanxi, todas en el oeste.
Entretanto, a un centenar de kilómetros continúan las labores de rescate de los más de 900 estudiantes sepultados en Dujiangyan tras derrumbarse un instituto de esa ciudad, de donde se han recuperado ya 50 cadáveres.
El terremoto, que se produjo en horas de la tarde es uno de los peores sufridos por el país asiático en los últimos 30 años y ha afectado especialmente a las provincias de Shannxi, Sichuan, Yunnan y Gansu, así como la municipalidad de Chongqing.
El área afectada tiene más de 1.3 millones de kilómetros cuadrados y en ella viven más de 200 millones de personas, lo que se considera como más de la décima parte de la población china.
A las áreas afectadas se presentó el primer ministro chino, Wen Jiabao, quien pidió al país "calma, confianza, coraje y eficiencia en las labores de rescate" para afrontar las devastadoras consecuencias del sismo.
El oeste del país, zona de fricción de las placas tectónicas india y asiática, experimenta con frecuencia seísmos de mayor o menor intensidad, aunque en muchas ocasiones se producen en zonas poco pobladas o deshabitadas.