En medio de una profunda sacudida política e institucional, Pedro Alliana juró este viernes como nuevo presidente de la República del Paraguay, tras la destitución mediante juicio político de Santiago Peña. En su primer mensaje a la nación, el mandatario prometió resarcir la totalidad de los fondos a los afectados por el colapso de Ueno Bank.
La ceremonia de toma de posesión se celebró en sesión extraordinaria del Congreso Nacional, donde el presidente del legislativo, Basilio Núñez, impuso la banda y el bastón de mando a Alliana, quien hasta la fecha se desempeñaba como vicepresidente del país.
Durante su discurso inaugural, el mandatario fijó su prioridad inmediata en la contingencia financiera:
"Lo que vengo a prometer es concreto: los compatriotas que hoy atraviesan un momento difícil a consecuencia del descalabro financiero serán compensados plenamente. No los vamos a dejar solos", enfatizó.
Ordenó medidas urgentes para indemnizar prioritariamente a los pequeños ahorristas e instruyó a su gabinete a actuar con celeridad: "No quiero a ningún tibio a cargo de esta misión. Quiero resultados".
Alliana asumió la jefatura del Estado para completar el quinquenio constitucional que culmina en agosto de 2028.
Poco después de la juramentación presidencial, el exsenador oficialista Antonio Barrios prestó juramento ante el Parlamento como nuevo vicepresidente de la República.
Causa del traspaso de mando y cambio de rumbo político
La transición del Poder Ejecutivo se aceleró luego de que el Senado declarara culpable a Santiago Peña en un juicio político en ausencia, derivado de sus nexos con Ueno Bank, entidad que recibió depósitos millonarios de fondos públicos durante su gestión.
La disolución de la entidad, ordenada el pasado martes por el Banco Central del Paraguay (BCP), mantiene bloqueados los fondos de 2.94 millones de clientes y de cajas de previsión social como el Instituto de Previsión Social (IPS).
Alliana, quien previamente vio despejado su camino institucional luego de que la Cámara de Diputados desestimara una solicitud de juicio político en su contra, aprovechó su alocución para marcar distancia de la administración saliente:
Anunció una reducción drástica de las giras internacionales para priorizar la agenda doméstica. "En este periodo ya se hizo suficiente en el exterior. Yo voy a ser un presidente que se ocupa del Paraguay adentro", aseveró.
Reafirmó su lealtad a la doctrina del Partido Colorado (ANR), colectivo político que ha gobernado la nación sudamericana durante más de siete décadas.