El balance de víctimas podría ser muy elevado. La insurrección provocó al menos diez muertos confirmados, pero los tiroteos se prolongaron dejando presagiar una cifra más alta, mientras algunas fuentes hablan de 50 muertos y un centenar de heridos.
Miles de personas se manifestaron a última hora de la tarde de ayer ante la sede de la administración regional, ocupada por los insurgentes, para apoyarlos, pedir la mejora de su nivel de vida, más democracia y la dimisión del presidente Karimov. Entonces los soldados abrieron fuego sobre la muchedumbre para dispersarla.
Los militares dispararon varias veces sobre la plaza y los parques de la zona, causando la muerte instantánea de al menos una persona e hiriendo a otras cinco.
Varios contingentes de las fuerzas del orden y vehículos blindados de transporte de tropas fueron enviados, armados con ametralladoras pesadas, al edificio asediado, bloqueando los accesos a la plaza.
"Los soldados emprendieron el asalto persiguiendo a todo el mundo, personas armadas y no armadas. Dispararon contra mujeres y niños", dijo un testigo.
Ua verdadera atmósfera de temor reinaba en Andizan, donde acudieron de refuerzo los médicos de localidades cercanas.
El gobierno uzbeko aseguró que las fuerzas del orden habían retomado el control de la sede de la administración, pero ninguna fuente independiente confirmó la información.
En la noche de jueves un grupo de insurgentes en Andizan asaltó una guarnición donde tomó armas, una prisión de alta seguridad y liberó unos 2, 000 detenidos, y la sede de la administración regional.
Miles de personas acudieron entonces a apoyar a los insurgentes pidiendo cambios económicos y más democracia.
Es una de las crisis más graves a las que se enfrenta el presidente Karimov, que desde 1991 dirige con mano de hierro este país rico en gas y donde se encuentra una base norteamericana.
La Casa Blanca llamó ayer a la calma en Uzbekistán. "Urgimos tanto al gobierno como a los manifestantes a mostrar moderación", indicó el portavoz de la presidencia.
"Tenemos preocupaciones por la situación de los derechos humanos en Uzbekistán, pero estamos inquietos por la explosión de violencia, causada particularmente por algunos miembros de una organización terrorista recientemente liberados de prisión", agregó.
Uzbekistán es la más poblada de las repúblicas de Asia Central de la ex Unión Soviética y está dirigida por Islam Karimov desde 1991.
En un aliado importante de EU tras los atentados del 11 de septiembre, al autorizar a las fuerzas de ese país la utilización de una base aérea durante la operación destinada a derrocar al régimen talibán.