La llegada de Manuel Zelaya a Honduras ayer, hace que muchos se pregunten ¿cómo le hizo para llegar a la embajada de Brasil, ubicada en pleno centro de Tegucigalpa?
La realidad no sorprenderá a nadie, pero según datos del Gobierno de El Salvador llegó en un avión venezolano, proporcionado por Hugo Chávez.
Aproximadamente a las diez de la noche del domingo, un avión de la fuerza aérea venezolana contactó con la torre de control del aeropuerto internacional de El Salvador y pidió autorización para aterrizar. "Se la negamos", explica un oficial salvadoreño, "porque su petición no estaba basada en ninguna de las situaciones de emergencia que contemplan los convenios internacionales".
Aun así, la aeronave, procedente de Nicaragua, inició la maniobra de descenso al tiempo que una caravana de vehículos con matrícula oficial llegaba a la terminal de San Salvador. Para sorpresa del personal del aeropuerto, quien bajó del avión venezolano, seguido de un pequeño séquito, era nada más y nada menos que el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya.
De forma casi simultánea, de los oscuros vehículos oficiales que acababan de llegar al aeropuerto se fueron apeando dirigentes del partido que desde hace tres meses gobierna en El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con el diputado Sigfrido Reyes a la cabeza.
Reyes reconoció ayer a EL PAÍS que estuvo durante un buen rato conversando con Zelaya sobre sus planes de regreso a Honduras. "Pero por el momento no le puedo dar muchos detalles", declaró el lunes Reyes, "sólo le puedo decir que el presidente Zelaya llegó en avión y se fue en avión...".
Lo más curioso es que, pese al apoyo explícito del FMLN, el avión que el presidente venezolano Hugo Chávez puso a disposición de Zelaya fue multado. "Tuvo que pagar 30.000 dólares", explica el oficial, "es lo que estipula la ley". Se cumplía así, de forma escrupulosa, la orden que el propio presidente de El Salvador había cursado a los dirigentes del FMLN. Los dirigentes de la antigua guerrilla salvadoreña disponían de la libertad -y hasta de la obligación moral- de apoyar a Zelaya en su regreso a Honduras, pero procurando no crearle un conflicto diplomático a El Salvador. Ante la insistencia de los periodistas, el presidente Funes contestó: "¿Que cómo entró a Honduras? ¿Por qué medios? ¿Quién le dio la autorización...? Yo lo ignoro".
Hasta que Zelaya decida contar los detalles de su regreso a Honduras, lo único cierto son las especulaciones.
LLamado.
Los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y de España, José Luis Rodríguez Zapatero, hicieron ayer un firme llamamiento al gobierno de facto de Honduras para que respete la integridad de la Embajada brasileña en Tegucigalpa y del derrocado presidente hondureño, Manuel Zelaya, refugiado en ella.
Por otro lado, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo ayer que debido al cierre de los aeropuertos decretado por el Gobierno hondureño de facto ha tenido que aplazar su viaje a ese país.