Seis meses después de ser derrocado de la Presidencia de Honduras, Manuel Zelaya aguarda como "huésped" de la Embajada de Brasil, el final de su mandato el próximo 27 de enero, cuando asumirá el Gobierno de Porfirio Lobo.
Zelaya ha reiterado que permanecerá el tiempo que sea necesario en la legación brasileña, donde se refugia desde el 21 de septiembre pasado tras volver clandestinamente al país, del que fue expulsado por los militares el 28 de junio.
Al cumplirse los seis meses del golpe de Estado, "hoy tenemos que prometer que nos mantendremos incansablemente en resistencia con el pueblo, que no callaremos nuestra voz, que no bajaremos nuestros brazos y que nuestro espíritu se mantendrá firme", señaló a Radio Globo el asesor y portavoz de Zelaya, Rasel Tomé.
"Hoy que llegamos a seis meses (del golpe de Estado) queremos decir que no deben quedar impunes las violaciones a los derechos humanos", el cierre de medios de comunicación, asesinatos y otros actos de represión cometidos en ese período, añadió.
El 28 de junio, agregó, "es la fecha en que muere un sistema caduco, obsoleto y vetusto, y nace un proceso social renovador, vivo, dinámico, integrado por las grandes mayorías del pueblo hondureño", que es el Frente Nacional de Resistencia Popular.