Una petición al Gobierno Nacional para que se otorgue la residencia a refugiados salvadoreños y nicaragüenses en Panamá, efectuó el jefe de la misión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), José Euceda.
Los centroamericanos ascienden a 440 personas, quienes se encuentran en calidad de refugiados desde hace más de 20 años en el país.
Euceda considera como justo que se incluya a estas personas, toda vez que a principios de año fue anunciada en la reunión bilateral entre los cancilleres de Panamá y Colombia, que se regularizarían a los protegidos humanitarios temporales colombianos que permanecen en el área fronteriza de la provincia de Darién y la comarca de Kuna Yala.
Actualmente la limitación existente en este grupo de personas centroamericanas, radica en la falta de un marco jurídico que respalde el proceso para el otorgamiento de las residencias, el cual está contemplado en un proyecto de ley.
El jefe del ACNUR en Panamá también informó que a finales del año pasado llegaron dos familias indígenas colombianas con vínculos en nuestro país, quienes solicitaron refugio producto de la situación de violencia en el territorio vecino.
Cabe mencionar que en este mes de abril, durante la primera Comisión de Legibilidad efectuada en Panamá, el Gobierno Nacional otorgó refugio a 33 personas de nacionalidad colombiana, que llegaron el año pasado al territorio nacional.
Las autoridades panameñas, a través de la Dirección Nacional de Migración, regularizarán a 400 ciudadanos colombianos que permanecen en la frontera, a quienes se les otorgará la residencia como un gesto humanitario y de justicia, informó el jefe de la entidad Ricardo Vargas.
Por su parte, Ricardo Castillo, del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH), señaló la situación difícil que enfrentan desde hace nueve años los refugiados colombianos que permanecen en la zona fronteriza.
Indicó que el anuncio de la comisión binacional que les otorgará la regularización a los protegidos colombianos, también implica buscar formas de integración económica para los más de 900 solicitantes, con proyectos de empleo, los cuales están por el momento atrasados por parte del gobierno nacional.
"La situación en la que viven no les permite trabajar, y la regularización tampoco le garantiza un trabajo", criticó Castillo.
Señaló que a la fecha la mayoría de los refugiados colombianos no se les ha entregado su documentación como protegidos humanitarios temporales, situación que no permite salir del área donde permanecen.
ACNUR tiene como una de sus principales metas proporcionar la ayuda a repatriarse a su país de origen cuando las condiciones así lo permitan, a integrarse en los países de asilo o a reasentarse en terceros países.
"Nosotros nunca hemos buscado sacar un beneficio político de esto, siempre se han realizado las asistencias médicas por razones de ayuda humanitaria", acotó Hugh al Panamá América.
La Operación Milagro entre Panamá y Cuba es por un período de cuatro años y se pretende beneficiar a unos 48 mil panameños de estratos humildes.
En Venezuela el programa asistencial médico cubano se denomina "Barrio Adentro" y se circunscribe a las áreas pobres de la ciudad y del interior del país.