Faltan tres años y medio para elegir al próximo presidente de la República, y la carrera por la silla del Palacio de las Garzas se calienta, sobre todo a lo interno de la alianza entre Cambio Democrático y el Partido Panameñista.
Los insultos y los regaños han sido la constante en estos 18 meses que lleva el Gobierno y las razones, que dejan entrever que pronto acabará la luna de miel entre los dos colectivos, sobran. Las apuestas están abiertas y desde la oposición aseguran que la alianza solo durará un año más.
El roce más reciente se produjo la semana pasada, cuando se conoció que el presidente Ricardo Martinelli les envió a sus ministros un carta en la que les recordó que es él quien dicta las políticas de Estado hasta el 30 de junio de 2014. El destinatario del mensaje tenía nombre y apellido: Juan Carlos Varela, vicepresidente y canciller, quien un día antes le pidió al mandatario una moratoria para lograr un proyecto consensuado antes de que tome cualquier decisión sobre los cambios al Código Minero.
El hecho dio pie a que muchos confirmaran que el espaldarazo público que le dio Martinelli a la eventual candidatura de Varela está perdiendo fuerza, ya que el mandatario había dado signos, a finales de 2010, de que su apoyo a la candidatura de Varela no era definitivo.
“Todavía falta mucho para el 2014. Ni Dios lo permita, me puede pasar algo a mí, y al señor Varela le tocaría asumir”, dijo Martinelli en noviembre del año pasado.
Otro tema que provocó una sacudida en la alianza fue el proyecto que impulsaron los diputados de Cambio Democrático, Sergio Gálvez y Vidal García, quienes presentaron a la Asamblea Nacional una propuesta que buscaba la reelección inmediata del presidente.
La iniciativa activó a la bancada del Partido Panameñista, que después de una reunión con Varela, exigió que fuera retirada del orden del día de la Asamblea.
El tema salió de los pasillos del Palacio Justo Arosemena y se coló entre los miembros del Gabinete. La ministra de Trabajo, Alma Cortés, se manifestó a favor de la propuesta y su postura le costó que el canciller le dijera que “si él fuera presidente, ella no sería ministra”. Los roces después continuaron entre Cortés y su viceministro, Luis Ernesto Carles, este último miembro del panameñismo.
Basura.
Las primeras fricciones en la alianza comenzaron con la crisis de la basura en la ciudad capital. El propio presidente le pidió al alcalde Bosco Vallarino que pusiera su cargo a disposición.
Para salir de la crisis se nombró, con la intervención del vicepresidente de la República, un nuevo equipo de trabajo en el Municipio de Panamá, al que se integró el diputado José Blandón como asesor. Los roces continúan en el Municipio de Panamá y cada vez que se critica la gestión de Vallarino, Blandón dice que vienen de parte de "fuego amigo".
Incluso, cuestionó duramente a su copartidario, el ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, por las críticas al alza de los tributos municipales.
Blandón dijo que Vallarino se unió a enemigos externos que quieren que el panameñismo fracase para que no presente un candidato en el 2014.
Para el sociólogo Raúl Leis, la alianza cada día es más frágil porque no logra consolidar una visión conjunta de las cosas y están influyendo las ambiciones presidenciales, espacios políticos, ventajas económicas. Aseguró que no llegará al 2014.