Solo se distinguen por los colores, el logo y la bandera y aunque en un principio fueron creados para gobernar por bienestar del país, hoy los partidos políticos son vistos como agrupaciones a las que muchos panameños se afilian solo para ocupar un puesto cuando el colectivo llegue al Gobierno.
Y aunque en los comienzos de la República se identificaron dos corrientes políticas: la liberal y la conservadora -ambas heredadas tras la separación de Colombia- con el tiempo y los conflictos internos comenzaron a surgir más agrupaciones, las cuales fueron tomando su propia identidad, que actualmente es muy cuestionada, ya que muchos consideran que los actuales colectivos políticos carecen de una ideología y estructura programática.
Sin embargo, la tendencia cambió. Ahora los colectivos políticos han ido desapareciendo y para el 2014 solo quedarán cuatro opciones, de donde los panameños tendrán que escoger a sus representantes de Gobierno. Todo esto por las fusiones que se han dado en los últimos años.
Primero fue Unión Patriótica (UP), colectivo que el pasado 27 de mayo, en una convención, aprobó sumarse a las filas de Cambio Democrático (CD). Ello representa que 69,631 adherentes pasen a formar parte del partido que fundó el presidente de la República, Ricardo Martinelli. Pero UP también es el fruto de la fusión del Partido Solidaridad con el Partido Liberal.
El caso más reciente fue el del Molirena que se adhirió a CD y con ello se van 45, 617 inscritos al partido gobernante, que se convertirá en el segundo colectivo más grande del país.
Esta tendencia la refuerzan las estadísticas del Tribunal Electoral. De los 16 partidos políticos que existían tras la invasión a Panamá, solo quedaron 12 después de las elecciones de 1994, luego subsistieron ocho en 1999 y ahora quedan cinco partidos.
“Los miembros de los partidos hoy en día solo buscan pertenecer a la cúpula del poder satisfaciendo sus intereses personales dejando a un lado el bien común”, manifestó el analista político Mario Rognoni.
Asimismo, resaltó que el transfuguismo y los demás problemas que a diario existen dentro los colectivos políticos surgen por falta de una estructura programática e ideológica.
Agregó que actualmente, los partidos siguen una corriente "bipartidista" o "neoliberal" que impulsó Estados Unidos después de la invasión, lo que provocó la poca subsistencia de los mismos a través de cambios, en los que las alianzas y las fusiones son el punto de partida de esta corriente.
“Los partidos están más interesados en proyectar candidatos y no proyectos; se ha perdido la ideología en todos los colectivos. Lo que en su momento la tuvieron ya no cuentan con ella”, precisó Rognoni.
En tanto, el analista internacional, Jorge Aparicio, no ha visto "ningún partido político que ofrezca una plataforma política que sea democrática, progresista y de izquierda moderada”.
Aunque parte de la subsistencia de los partidos radica en unir fuerzas para vencer, este es un fenómeno que cada día toma más auge en el país, lo que para el catedrático Juan Jované, solo demuestra intereses y conveniencias entre las alianzas y fusiones que se están concretando.
Manifestó que el bipartidismo le convendría al país si existiesen colectivos con ideologías y que los guiara una fuerza independiente. Pero la pluralidad sería mejor, dijo, porque el pueblo podría seleccionar entre varios candidatos. Aunque aseguró que quien tiene la culpa de que no haya una opción independiente es la propia ciudadanía.