El abogado Dionisio Rodríguez, representante legal de Murillo, sostuvo que el fiscal Martínez actuó alejado del debido proceso al ordenar el arresto de su cliente por ser el agente residente de la empresa Medicom S.A.
Rodríguez detalló que el fiscal Martínez se extralimitó en sus atribuciones al detener a Murillo, cuando en su contra no existían evidencias de su participación en la introducción de los medicamentos.
El jurista planteó que su cliente ha sufrido un daño a su imagen.
A esa misma hora, otro panameño era despedido en la iglesia católica de Don Bosco.
Familiares, amigos y conocidos le daban el último adiós al incinerado cuerpo de Iván Edmundo Castillo de 59 años, fiel creyente en Don Bosco, quien había dedicado gran parte de su tiempo laborando de cerca con la selección nacional de baloncesto.
Iván Castillo viajaba junto a su hijastra Milagros Alvarado, hacia la Policlínica Pediátrica Manuel María Ferrer ubicada en El Marañón, pero nunca pudieron llegar a su destino. Ese día, él prefirió dejar su auto e irse en autobús, porque acudiría a una cita médica en la que le darían los resultados de un examen que confirmaría si padecía o no cáncer de próstata.
Cuenta su madre Olga Eneida Adames, que cuando su hijo comenzó a sentirse mal, le dijo que "si le salía algo, mejor que el señor se lo llevara". Iván nunca supo el diagnóstico, pero Dios lo llamó.
Milagros Valencia Alvarado, llegó a la edad de las ilusiones, pero su vida tomó un giro inesperado. De la escuela Santa Familia, salió el fatídico 23 de octubre a las 10: 00 de la mañana rumbo a su hogar en Santa Librada, octava etapa.
Su padrastro Iván le pidió que lo acompañara, y ella cumplió su petición.
Con una calle de honor sus compañeros de la escuela le dieron el último adiós, muchos de ellos no soportaron su ausencia, y dejaron correr las lágrimas en sus rostros, recordándola como una chica alegre, juguetona, de cándida dulzura y sonrisa constante. A su madre, Deika Alvarado, le sobreviven dos hijos varones.
Durante la homilía se hizo un llamado a la feligresía para que no perdiera la calma, ni la paz, ya que su muerte no puede quedar en vano.
El sepelio de su madre Noritza fue el más conmovedor, cuando cientos de isleños del archipiélago de las Perlas abarrotaron la tarde de ayer el Parque del Recuerdo, junto a cristianos evangélicos, quienes entre alabanzas, su fe en Cristo oraron por su pastora.
El pastor Eusebio Riquelme destacó que Dios les envió un mensaje: "Es la primera vez que ocurre un accidente que entre 10 a 12 cristianos mueren", dijo el pastor Riquelme.
La misma tarde de ayer, las cenizas de Mayra Vega de 45 años fueron depositados en la cripta Las Azucenas del Parque del Recuerdo, mientras que en el Templo Reino de Jehová en San Miguelito, también despedían a David Ramírez, un joven de 26 años, quien no pudo iniciar una carrera como profesional de Banca y Finanzas.