Nación

El crimen organizado es una preocupación latente

El fiscal tiene en sus manos uno de los casos más sensitivos: la muerte del inspector Franklin Brewster


HACE MÁS DE un año asumió el puesto como fiscal Auxiliar de la República, Luis Martínez. Hoy tiene la responsabilidad de ventilar la fase medular de las investigaciones penales y tomar la más difícil decisión que conlleva el analizar la responsabilidad de individuo que presuntamente infringe la ley.
Las instalaciones de la Fiscalía Auxiliar ubicadas en el edificio contiguo a la PTJ con sede en Ancón, mantiene un constante flujo de personas, víctimas, detenidos, abogados defensores, querellantes, personal de investigación quienes se desenvuelven en un mundo de leyes, casos y decisiones.
La Fiscalía se enfrenta a hechos punibles provocados por organizaciones criminales. Sus protagonistas actúan en crímenes violentos, lo que constituye en estos tiempos una preocupación latente, explicó el fiscal Martínez.

Ante las críticas constantes de decisiones emitidas por las autoridades judiciales, el fiscal Martínez considera que lo difícil es incorporar la prueba en un hecho delictivo, y por ende la decisión está basada en ésta como lo establece la ley.
En la conversación con Panamá América se mantiene la incógnita y el debate de si el Ministerio Público es excesivamente represivo o no lo es. A esto responde que "resulta injusto decir que son represivos cuando la rudeza, la violencia y el crimen se manifiestan todos los días y la ciudadanía aclama que las autoridades actúen con el rigor correspondiente".
Añadió que "la ley establece cuál es la medida cautelar y cuándo se aplica la detención preventiva, la cual es consecuencia de los hechos, no porque el fiscal quiera o no quiera hacerlo; y hay casos donde la ley establece que el delito no admite el derecho de excarcelación".
Martínez siente que la proyección que se tiene de los casos que tramita pudiera ser equivocada, ya que no se explican las razones.
"Cuando somos vigilantes para que se aplique la ley, que no se tuerza, ni se haga distinción de personas, somos también castigados y señalan que somos excesivamente represivos", argumentó.
El fiscal asegura donde se haya comprobado el delito, y se haya establecido la vinculación de la persona hay que aplicarle la medida cautelar que corresponda.
Aunque se percibe como un hombre estricto, por su labor desempeñada, tiene un programa de puertas abiertas para los usuarios del sistema de justicia.
Considera que los panameños son los jefes del sistema judicial, por lo tanto los derechos que tienen no se ruegan, se exigen.
"Tengo un trabajo de puertas abiertas, esto lo aprendí del magistrado Fabián Echevers".
Siente que su trabajo se basa en el equilibrio que ha adquirido, para no favorecer ni a las víctimas, ni a los detenidos. Aseguró que cuando ve un expediente no mira ni el nombre, ni el color y se basa en los hechos y las pruebas.
Confió que no siente la presión de los medios de comunicación, aunque algunas veces de forma parca informa sobre los casos, pues necesita que los periodistas, a quienes considera que lo entienden, deben preservar la presunción de inocencia de los sospechosos.
Admitió que realizar el trabajo de jefe de la Fiscalía Auxiliar es una carga bien grande para un solo despacho pero ha sobrellevado días difíciles sin algún tipo de presión, emitiendo sus informes mensuales a la Procuradora de la Nación y laborando con un equipo especializado que coadyuva en las investigaciones preliminares.

De 1981 a 1991, Martínez formó parte del Organo Judicial. Fue asistente del magistrado Fabián Echevers y laboró en la Sala Segunda de lo Penal.
Con su cambio al Ministerio Público, logró ser Fiscal Superior, Anticorrupción y de Circuito.
Se graduó en Derecho en la Universidad de Panamá y tiene un post grado en Ciencias Penales de la Universidad de Costa Rica y de Derecho Penal parte especial en la Universidad de Salamanca, España.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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