La votación tuvo lugar antes de lo previsto al acortarse el debate, que finalmente duró unas siete horas en lugar de las 12 inicialmente previstas.
Votaron a favor del proyecto de ley los dos partidos que forman parte del gobierno, el socialdemócrata PASOK y la conservadora ND, que suman 193 de los 300 escaños del parlamento, además de varios diputados independientes.
El Eurogrupo dio luz verde en la noche del lunes al martes al plan de reestructuración de la deuda helena, que contempla el nuevo crédito de 130.000 millones de euros además de la condonación de 107.000 millones de euros de deuda.
Los bonos griegos serán sustituidos por nuevos títulos por un valor del 30,5 % de los actuales más otros con un valor del 15 % emitidos por el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas inglesas).
El proyecto de ley sobre la quita incluye un mecanismo llamado Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) que permitirá obligar a los tenedores de la deuda helena a acogerse a la quita si hay una mayoría de acreedores que apoyan la reestructuración.
El proyecto legislativo para dar luz verde al canje de bonos fue tramitado por vía de máxima urgencia, algo que denunciaron especialmente las formaciones que se oponen al gobierno de coalición socialdemócrata-conservador que dirige el ex banquero Lukás Papadimos.
"No entiendo su insistencia en negar la urgencia. Aquellos que no aceptan el procedimiento de urgencia es porque no entienden la situación en la que se halla el país", respondió el ministro de Finanzas, el socialdemócrata Evangelos Venizelos, al referirse a las críticas.
"Deje de engañar y de chantajear al pueblo. Es mentira que los 130.000 millones sean para salvarnos. Qué ganarán de ello los trabajadores? Sólo se benefician los bancos y los monopolios", criticó el diputado comunista Zanassi Pafilis, en referencia a que el préstamo será depositado en una cuenta bloqueada y sólo se podrá destinar al pago de la deuda y a la recapitalización bancaria.
El debate estuvo marcado por un tono bronco, con constantes acusaciones al gobierno de haber cedido la soberanía nacional griega.
El papa Benedicto XVI, la OEA y varios Gobiernos enviaron hoy sus condolencias a Argentina por el grave accidente ferroviario del miércoles, que ha enlutado también a familias bolivianas, paraguayas, peruanas y chilenas.
El pontífice pidió al arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Mario Bergoglio, que transmita su "sentido pésame a los familiares" que lloran "tan sensible pérdida, junto con expresiones de afecto, solidaridad y consuelo a los heridos y afectados por el trágico suceso", informó la agencia católica argentina AICA.
Hasta ahora se han contabilizado 50 muertos, incluidos un hombre y tres mujeres de Paraguay, dos bolivianas, una chilena y un peruano, según confirmaron fuentes diplomáticas.
El número de heridos supera los 700 y hay personas desaparecidas después del accidente, cuya causa probable fue un fallo en los frenos del tren, que hacía el trayecto entre la localidad de Moreno, en la periferia, y la capital argentina.
El papa Benedicto XVI se declaró "profundamente afligido" y anunció una "especial bendición apostólica" en estos "momentos de tristeza".
Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, envió una carta a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en la que lamenta la "pérdida de vidas" y dice sentirse "profundamente consternado".
Insulza confió en que "los centenares de heridos puedan recuperarse satisfactoriamente y regresar lo antes posible junto a sus seres queridos", y pidió a la presidenta que transmita sus condolencias "de manera especial a las familias de los fallecidos y heridos".
El presidente de Bolivia, Evo Morales, envió también una nota de solidaridad a Fernández, según señaló la embajadora de su país en Buenos Aires, Leonor Arauco, quien confirmó que entre las víctimas mortales hay dos ciudadanas bolivianas, identificadas como Nayda Tatiana Lezano Alandia y Micaela Cabrera.
El cónsul peruano en Buenos Aires informó por su parte de que un ciudadano de Perú, Roberto López, de 43 años, también falleció en el accidente.
Las víctimas paraguayas son Sonia Torres, de 28 años, Verónica González, de 60, y Graciela Romero y Ranulfo González, de los cuales no se ha precisado la edad.
Todos ellos fueron identificados por personal de consulado paraguayo, al igual que Axel Nahuel, de dos años e hijo de Graciela Romero, que tenía nacionalidad argentina y murió junto a su madre.
La mujer chilena fallecida fue identificada como Gloria Cecilia Pinilla León por las autoridades de su país.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, se comunicó hoy con su homólogo argentino, Héctor Timerman, para expresar su "solidaridad" y "pesar" por el accidente de tren.
En una breve nota divulgada por la Cancillería brasileña, también se informó de que Patriota y Timerman acordaron reunirse durante la primera quincena de marzo próximo para discutir diversos asuntos de la agenda bilateral y regional.
Antes de que se conociera que son cuatro los paraguayos muertos, el Gobierno de Paraguay expresó hoy sus condolencias a su homólogo de Argentina y a los familiares de las víctimas de la tragedia ferroviaria.
"El Gobierno de Paraguay expresa su profunda consternación por el accidente ferroviario ocurrido ayer en la Estación Once de Buenos Aires y hace llegar sus condolencias al Pueblo y Gobierno de la República Argentina, extensivas a los familiares de los fallecidos y heridos", expresó la Cancillería en un comunicado.
El Ministerio de Relaciones Exteriores resaltó que transmite en particular "su pesar y solidaridad a las familias paraguayas que han tenido muertos y heridos y a las que están en zozobra por este triste episodio".
También el Gobierno de Uruguay manifestó hoy en un comunicado su "consternación" por el accidente ferroviario en la capital argentina e hizo llegar "las más sinceras condolencias al Gobierno de la República Argentina, así como a los familiares de las víctimas y a sus seres queridos".
Desde Japón, donde está de visita oficial, la canciller colombiana, María ngela Holguín, envió el mismo miércoles sus condolencias a los familiares de quienes perdieron la vida y su deseo de una "pronta recuperación de los heridos".
También los Gobierno de México y España reaccionaron pronto a la tragedia.En un escueto comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México manifestó "su solidaridad a las familias de los fallecidos" y expresó su deseo "por la pronta recuperación de quienes resultaron lesionados".
"En nombre del pueblo español, el Gobierno hace suyos el dolor de las familias y allegados de las víctimas, a los que quiere hacer llegar un mensaje de consuelo en estos momentos difíciles", señala un comunicado remitido el miércoles por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.