La de Brasil no es la primera tragedia que se inicia por el uso de un artefacto pirotécnico dentro de una discoteca. Esta es una práctica inadecuada que ha causado luto en muchas familias latinas.
Un caso muy recordado fue el de la discoteca República de Cromañón en Buenos Aires, Argentina, cuando una bengala lanzada desde el público prendió fuego al techo del sitio recubierto de telas, cuyas salidas de emergencia estaban bloqueadas. Esa vez perecieron 193 personas, y 700 resultaron heridas.
El domingo pasado en la localidad Santa María, al sur de Brasil, un aparato pirotécnico causó la muerte de 232 personas.
La utilización de artefactos pirotécnicos, dentro de bares, cines, discotecas, restaurantes, centros comerciales o estadios está prohibido en Panamá.
Esta práctica, según el capitán del Cuerpo de Bomberos, Hirán Ponce, está regulada por el Ministerio de Seguridad. “Si alguien va a utilizar artificios dentro de una discoteca, este debe ser asistido o supervisado por una persona idónea que asigna el departamento de asuntos de seguridad pública del Ministerio de Seguridad”.
En el caso de un partido de fútbol, dice Ponce, también se prohíbe esta práctica y agrega que las escaleras de acceso a las gradas del estadio deben estar despejadas durante el desarrollo del encuentro deportivo.
“En los eventos masivos, siempre hay gente que quiere entrar sin boleto. Para controlar esa situación, debe haber personal de seguridad con llaves y candados en todas las puertas de acceso, pero incluso antes de que se inicie la actividad, los encargados de la seguridad de ese evento deben probar las llaves y candados para evitar alguna complicación en caso de presentarse una situación de emergencia”, cuenta el entrevistado.
Los dueños de los locales comerciales deben solicitar en la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos, en el cuartel de Balboa, una inspección ocular para que estos determinen si cumplen o no con las medidas de seguridad pública. Si están en regla, “se les entrega un documento que compruebe que en su negocio se realizó una inspección de campo y que sí cumple con las medidas”.
Procedimiento
En caso de no pasar la prueba en la primera visita, se le otorga una prórroga de entre 15 y 30 días al dueño para que adecúe su local. Si el propietario reincide, le toca al Municipio aplicarle una multa que va de $50.00 a $50 mil. “Los operativos sorpresa de los bomberos para inspeccionar los locales de diversión se realizan cada dos o tres meses”, destaca Ponce. Entre las fallas que más detectan los bomberos durante los operativos en los centros de ocio, sobre todo los nocturnos, están la falta de puertas de emergencia e instalaciones eléctricas inadecuadas.