La alta morosidad que mantienen los clientes de la empresa recolectora de basura CREDESOL la tiene en peligro de quiebra, advirtió ayer su administrador Olmedo Guillén.
"Si no hay una recuperación económica y no hay los ingresos necesarios, la empresa tendrá que cerrar", declaró Guillén. Esta empresa fue secuestrada por falta de pago de la cuota obrero patronal debido a una deuda de aproximadamente 150 mil balboas con la Caja de Seguro Social.
Según Guillén, su administración empezó hace ocho meses tratando que la empresa supere su estado financiero inestable, a través del cobro de las deudas de los clientes.
"La compañía tiene unos 60 mil usuarios, de los cuales más de 30 mil no están pagando, lo que está produciendo una merma enorme en la compañía", dijo. CREDESOL presta servicios de recolección de basura en Arraiján, Capira, Chame y Santiago, y cuenta actualmente con 20 camiones chicos, 5 grandes, dos compactadoras, que llevan la basura a Cerro Patacón, a los vertederos de La Chorrera y Chame, así como al de Santiago, en la provincia de Veraguas.
"Hacemos un llamado a todos los usuarios que paguen el servicio, si no, nos veremos obligados, tarde o temprano, al cierre de la empresa", puntualizó.
Explicó que el cese de operaciones de esta compañía significaría un problema de salud, lo que no debería ser ya que los clientes de CREDESOL son los que menos basura pagan, un total de 4 balboas mensuales, siendo el más barato por este servicio en todo el país.
Guillén subrayó que para todo aquel que se acerque a cancelar su morosidad existen una serie de incentivos, como una política de reconocimiento a la responsabilidad del cliente. CREDESOL cobra a través del IDAAN, así como por ventanilla o cobradores que van a las casas de los clientes.