Según una nota de la APEDE, sólo hay que caminar un par de manzanas a lo largo de la Avenida Balboa para darse cuenta de la existencia de calles inundadas por falta de alcantarillado pluvial, aguas negras desbordadas, escasez de puentes peatonales, aceras inexistentes (las pocas utilizadas por autos a falta de edificios de estacionamientos públicos), aceras ocupadas por postes eléctricos, tensores, hidrantes, señales de tránsito, cerros de basura en casi todas las esquinas entre otros.
Según la APEDE, ante la posible construcción de una torre financiera, algunas de la preguntas que surgen son: ¿están nuestras infraestructuras preparadas para servir todo este desarrollo?, ¿nuestro territorio ha sido pensado concienzudamente por los planificadores para ello?, ¿viene la propuesta sustentada por un plan de ordenamiento de la ciudad, con nuevas y amplias calles que interconecten mucho más esta ciudad y el área revertida?, entre otras interrogantes.
A través del comunicado, la APEDE afirma que esta asociación no se opone a los proyectos que adelanta el Gobierno, sin embargo, agrega la nota, todas las ciudades que han podido construir estructuras icónicas, han pensado y planificado todos los sistemas que deben servir a la magnitud que corresponde una construcción de este tipo.
Pensamos que es necesaria una planificación integral, que genere un desarrollo urbano ordenado y que tome en cuenta la calidad de vida del ciudadano, enfatizó la APEDE.