En América Latina las reacciones surgieron de inmediato. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, el país con la mayor población católica del mundo, dijo en una nota que "la muerte del Papa entristece profundamente al pueblo brasileño". Brasil observará siete días de luto.
En Buenos Aires, la muerte del Papa se conoció el mismo día en que se conmemora el aniversario de la ocupación a las islas Malvinas que llevó a Argentina a un conflicto bélico con Gran Bretaña en 1982, año en que Juan Pablo II visitó por primera vez el país y que muchos argentinos asocian con el retorno de la paz.
El presidente Néstor Kichner expresó en una carta "los sentimientos de desasosiego y congoja" que comparte el pueblo argentino y describió el servicio de Su Santidad como "de amor y dedicación, que brindó a la comunidad católica, promoviendo los mayores valores de la condición humana".
En Argentina y en Chile los gobiernos decretaron tres días de duelo nacional.
En Chile, las campanas de las iglesias repicaron por cerca de diez minutos; mientras gran cantidad de fieles se congregaron para orar.
"Tenemos un sentimiento de gratitud por el especial cariño que tuvo a nuestra patria y que se expresó en horas sombrías y en horas de alegrías", dijo el presidente chileno Ricardo Lagos.
Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, expresó su pesar por la muerte del Pontífice, quien visitó en dos ocasiones ese país sudamericano.
"Era un Papa muy humano que quedará para la historia. Yo le tuve gran cariño y mucho afecto. Desde aquí nos sumamos al dolor mundial", expresó Chávez.
En Nicaragua, el presidente Enrique Bolaños decretó una semana de duelo y manifestó el profundo dolor que le causó la "desgarradora noticia, que ha sumido en un hondo luto y congoja al Gobierno y pueblo de Nicaragua".
Oscar Berger, de Guatemala destacó que con el fallecimiento del Papa se "apaga una luz que ha iluminado a los hombres y las mujeres de todo el mundo".
En tanto, en México, la estatua de bronce de Juan Pablo II, a un costado de la Basílica Antigua de Guadalupe, se convirtió en el improvisado altar público ante el cual los fieles han estado desfilando entre sollozos colocando sus ofrendas.
En Chile, la muerte de Juan Pablo II coincide con la visita que hace 18 años realizó a ese país durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
En el 2002, el Papa canonizó a Juan Diego, el primer santo indígena de la Iglesia católica.
El Sumo Pontífice viajó 18 veces a América Latina proclamándola como "el continente de la esperanza"".