Nación

Los bonos de alimentos, un asunto sólo para mujeres

Para que el beneficio siga se debe mandar a los niños a la escuela, y las embarazadas deben ir al médico.


AL IGUAL que otros niños, el pequeño Melvin parecía pagar todos los días un castigo por haber nacido. Sólo era cuestión de preguntarle: ¿qué desayunaste hoy?, para que contestase de inmediato, pero con toda naturalidad: "nada".
¿Y qué cenaste ayer?, preguntamos. Su respuesta fue: "arroz". Volvimos a preguntar: ¿arroz con qué? No había más nada que agregar: "arroz blanco".
Sin embargo, el pasado jueves Melvin estaba feliz porque acompañaría a su abuela a la tienda para cambiar uno de los bonos que suman a B/.35.00, otorgado en El Alto de Santa Fe de Veraguas, por el gobierno como parte del programa de seguridad alimentaria.
¿Qué le vas a decir a tu abuela que compre?, volvimos a preguntar. Su respuesta no fue otra que: "arroz".
Bárbara Mendoza, la citada abuela, ahora siente alivio porque tiene muchos niños y nada de recursos. De hecho, son nueve en la casa y para colmo es viuda. Hace un año su situación se agravó, cuando murió su esposo picado de serpiente. "Aunque poco, él ganaba como podía", recuerda.
Da dolor saber que, para su abuela, una buena cena es un "guachito de frijoles". Entonces, no es de sorprender que diga que hace unos seis meses fue la última vez que comió pollo. ¿Y carne?: "Menos". El sabor de seguro ni lo recuerda.
Por ahora, ellas están optimistas y descartan que sus compañeros quieran quitarles los bonos, pero la preocupación está latente. "Si vienen a nombre de uno, no tienen por qué", comentó un grupo de beneficiarias, que acto seguido reconoció que el que tiene vicios lo intentará.
Anatolio Rodríguez es de los hombres que ve con buenos ojos que las mujeres sean las titulares de los bonos, porque esa es toda una responsabilidad. "A veces uno no está para buscar la comida, porque estamos trabajando, y ellas sí están en la casa".
Además, reconoce que hay muchos hombres irresponsables, incluso que habrá quienes quieran quitarle el bono a sus mujeres.
No obstante, Ricardo Rodríguez, uno de los pocos hombres titulares del bono, está contento porque es la primera vez que les ayudan realmente, pero reprocha que se trate a los hombres como irresponsables.
Otra feliz, aunque con un dejo de preocupación, era doña Teresita de Arias, de la Secretaría Nacional del Plan Alimentario Nutricional (SENAPAN), entidad cabecilla del programa. A cada mujer a su paso le recomendaba: "Úsalo bien", refiriéndose al bono, "no dejes que tu marido te lo quite". "De ustedes depende que el programa siga", advertía.
A los primeros que recibieron el bono les picaban las manos por hacerlo efectivo. La primera en hacerlo fue Silvia Rodríguez. Tras aclarar algunas dudas, decidió aproximarse al mostrador de la Abarrotería Jorge, propiedad de Jorge Toribio.
Lo preocupante es que Silvia empezó comprando bien, pero al rato, se le olvidaron las instrucciones y pidió un par de cosas que no figuran en la lista de productos. Al despachador también se le olvidó.
Minutos después, éste último también pasó por alto que sólo puede usar el bono quien aparece como titular, asunto que debe comprobarse con la cédula del beneficiario.
Según Toribio, esto sucedió porque estaba nervioso por ser la primera vez. Comenta que su real preocupación es que la persona que compre más adelante venda los productos.
La empresa Sodexho Pass, encargada de la emisión de los bonos y del pago a los establecimientos, en explicación a los incidentes mencionados, aseguró que Toribio recibió capacitación el día anterior, pero que en ese momento no procedió como se esperaba por nerviosismo y falta de práctica.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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