A pesar que el Código de Trabajo establece en su artículo 282 que todo trabajador tiene derecho a recibir protección en su puesto de trabajo, en Panamá existen más de 700,000 empleados en riesgo de padecer enfermedades por falta de seguridad en la actividad que desempeñan.
De estos, más de 40,000 están sujetos a sufrir padecimientos irreparables por enfermedades producidas tanto por factores químicos como por ambientes laborales deficientes, revelan las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL).
Pese a los avances registrados en seguridad ocupacional, en Panamá aún persisten factores constantes de riesgo en el desempeño de actividades físicas; tal es el caso de la industria de la construcción.
Para Janette Humphrey, coordinadora del Centro de Información sobre Seguridad y Salud del Ministerio de Trabajo, es en la construcción donde ocurren con más frecuencia los accidentes laborales, seguidos de las industrias de confección de ropa, donde los químicos de preservación afectan la salud de los empleados.
Los factores considerados de riesgo son los que causan accidentes y enfermedades en el lugar de trabajo o los que resulten de la actividad realizada diariamente, explicó la fuente.
En tanto, un informe de la Caja de Seguro Social (CSS) precisa que entre los factores de riesgo no sólo están consideradas las consecuencias restantes del trabajo físico, sino también las actividades que implican un constante esfuerzo mental y las enfermedades que, por la actividad realizada, puedan agravarse.
El factor más común es el ruido, que afecta considerablemente al 18% de los trabajadores, sólo en el área metropolitana, de acuerdo con estudios realizados por el MITRADEL.
El ruido, según Igory Tovar, del Departamento de Riesgos Profesionales de la CSS, es generado por el 90% de las máquinas utilizadas por las empresas en Panamá, sobre todo las utilizadas en las industrias de producción.
El segundo factor en nuestro país es el uso de plaguicidas, que arriesga a más de 30,000 trabajadores en el sector agrícola, revelan las cifras del MITRADEL.
Los contaminantes del ambiente, la deficiente iluminación, la sobrecarga técnica y las malas posturas, son considerados como factores de riesgo tan peligrosos como los anteriores.
Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las malas posturas y el estrés no son considerados como peligrosos en el sector laboral por algunas empresas; sin embargo, son tan peligrosos como las actividades físicas fuertes.
El estrés es causado por diversas circunstancias como las jornadas prolongadas de trabajo, los métodos rígidos de supervisión, el trabajo repetitivo, el exceso de trabajo mental y los sistemas de comunicación deficientes en las empresas.
Cuando estas causas se prolongan, es cuando, según la OIT, dejan de transformarse en físicas y presentan problemas mentales que degeneran en enfermedades crónicas. El estrés es llamado por la OIT "síndrome general de adaptación".
La falta de precaución, según Janette Humphrey, no es deber exclusivo de los patronos, pues los empleados deben comprender que es necesario evitar accidentes en los lugares de trabajo.
Para Humphrey, la seguridad ocupacional contribuye a reducir el ausentismo y las enfermedades, por lo que resulta importante la capacitación, inclusive en las escuelas.
No obstante, el estudio del MITRADEL señala que la escasez de especialistas en salud preventiva, es la principal limitante que confronta la salud laboral en nuestro país. Según las cifras, existe un técnico por cada 43,000 trabajadores y un médico especialista por cada 52,000.
Los accidentes y enfermedades adquiridos en el puesto de trabajo han ocasionado gastos de aproximadamente 7 millones de balboas, en concepto de pago por prestaciones laborales a los empleados.
Entre estos gastos, 508 casos son por enfermedades adquiridas en el lugar de trabajo, más de 14,000 por accidentes de trabajo y las 16,756 incapacidades causadas por accidentes laborales.