E n un lugar apartado del bullicioso bregar cotidiano, existe un lugar que ayuda a la rehabilitación de mujeres que son adictas al licor, drogas, casino, depresión o que forman parte del maltrato intrafamiliar, entre otros casos.
El nombre del centro, ubicado en el distrito de Capira, es “Aldea de María, Reina de la Paz” y está conformado por un complejo de albergues de unas 10 hectáreas, dirigido por el padre Francisco Ángel Verar.
El padre Francisco, quien nos recibió con una enorme sonrisa, dijo que el centro tiene alrededor de 7 años de existir y recibe a mujeres que desean darle un giro total a su vida, basándose en la oración a Dios sobre todas las cosas.
Actualmente, hay 15 mujeres que están en rehabilitación y muchas de ellas tienen a sus hijos en el lugar. Mencionó que el proceso dura de dos a tres años y es totalmente gratis; únicamente tienen que seguir las reglas y normas del centro.
Al preguntarle sobre la sostenibilidad del lugar, miró al cielo y girando la cabeza de un lado hacia el otro, dijo que gracias a la oración el lugar ha salido adelante de muchas vicisitudes.
“Oramos mucho, cada día se hacen tres partes: el Rosario, se adora al Santísimo y esto hace que la providencia de Dios se manifieste con ayuda que proviene de familias".
El padre Verar indicó que "no hay ninguna organización de la iglesia ni del Estado o de empresas que nos sostenga y tampoco se les pide a las chicas ni a su familia colaboración económica".
Dentro del albergue, existe un pequeño taller de vitrales, donde los trabajos confeccionados son para venderlos y con eso, se pagan algunos servicios como el agua, la luz, seguro de los carros y el diésel, entre otros gastos que conlleva el día a día del centro, pero aseguró que no es suficiente.
Con respecto a la alimentación, agradeció a algunas personas o familias que son tocadas por Dios y siempre colaboran y es por ello que allí nunca falta la comida.
En relación a los requisitos para ingresar a la comunidad por diferentes problemas, se les hace a las candidatas tres entrevistas durante un mes en la Iglesia Santa Eduviges (ciudad capital) y de allí se les hace un balance para que no utilicen el centro como dormitorio por un par de meses.
Dijo que el trabajo en el lugar se fundamenta en tres partes: una de ellas es el trabajo manual, la vida en oración y la fraternidad, ya que está convencido de que para una persona que desea salir de la adicción, es fundamental el apoyo humano.
Finalizó indicando el padre Francisco que también ellos realizan talleres de prevención a mujeres con sus hijos para que lleven una vida saludable y que para sacarlas del hueco en que están, ellas tienen que desearlo.