Con la llegada del verano cientos de familias abandonan sus casas, ubicadas en las áreas apartadas de los distritos de Penonomé y Aguadulce, para viajar hacia Natá de Los Caballeros, con el fin de conseguir trabajo en las fincas donde se lleva a cabo la cosecha de cebolla.
Eufemia Castillo, residente en la comunidad de Las Huacas, manifestó que esta es la única temporada del año en la que puede conseguir empleo.
"Anhelo con ansias el verano, porque mi esposo, mis hijas y yo somos empleadas en las fincas cebolleras", declaró.
Expresó que ahorran el dinero que obtienen para poder comer.
En tanto, el señor Saturnino, esposo de Castillo, dijo que trabaja como jornalero y sus dos hijas de ocho y doce años se dedican a la siembra de semillas, aunque lo hacen a escondidas, ya que las autoridades han prohibido a los dueños de las fincas contratar mano de obra infantil.
Al igual que estas niñas, muchos otros trabajan en los campos de cultivos de cebolla en Coclé.
Cruda realidad.
En la finca de cebolla de Chumungú y en otras cientos de niños trabajan para poder ayudar a sus padres con el sustento diario.
La gran mayoría no asiste a la escuela y han tenido que reemplazar los juguetes por herramientas agrícolas.
"A pesar de que existen leyes que prohíben a los propietarios de fincas contratar a menores de edad en los campos de cultivo, muchos lo hacen", informó la licenciada Yariela de Mojica, funcionaria del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).
Expresó que es triste encontrar a niños entre las edades de cinco a catorce años sembrando semillas, limpiando los cultivos y realizando otras labores que no le corresponden.
Mencionó que aunque se han gestionado ayudas y se han otorgado becas a los niños, el problema persiste y todos los años los padres vuelven a viajar hasta las fincas.
Ante esta situación advirtió que redoblarán los operativos sorpresas.