Iris Mabel Martínez, quien labora en el sector fronterizo de Paso Canoas, fue víctima de la ola de violencia al ser atacada por un delincuente, que le provocó severas heridas en sus dos brazos lo que ahora le impide valerse por sus propios medios.
Se siente impotente, porque a pesar de la agresión física que recibió no hay ningún responsable detenido y el único sospechoso que las autoridades civiles de Bugaba indagaron, fue dado en libertad el mismo día, a pesar de que él ha manifestó saber quien fue el sujeto que atacó.
El día 18 de diciembre, Iris abordó un bus en la frontera de Paso Canoas y como de costumbre se bajó en la caseta que se encuentra en la entrada de Divalá, corregimiento de San Domingo. Llevaba unas bolsas en su mano derecha y la cartera en la izquierda, eran las 8:30 de la noche.
Un sujeto caminó de frente a ella y trató de arrebatarle las bolsas, hubo un forcejeo y cuando gritó, el sujeto de tez morena, delgado y que vestía con una gorra que a penas se le veían los ojos, sacó un machete y la agarró a machetazos, hiriéndola principalmente en las manos para que soltara las bolsas.
En medio de esa agresión, un vehículo paró en un retorno que hay en la vía Interamericana a pocos metros de la caseta para socorrer a la víctima. El agresor le cortó las agarraderas a las bolsas y se las llevó al igual que la cartera donde llevaba sus documentos personales y B/ 1.45 . El sujeto se retiró corriendo.
"La muñeca me quedó guindando, me cortó los dedos. Cuando yo levanté la mano derecha, me dio dos machetazos en la mano izquierda, aquí me dio el machetazo que prácticamente me tumbó la mano izquierda. En la mano derecha me dio dos machetazos donde me agarraron 12 y 14 puntos. Me tocó el hueso donde posteriormente se astilló y ahora tengo este yeso", dijo.
Después de 25 días, Iris no puede recuperarse del trauma que vivió cuando pensó que nunca volvería a tener a sus hijos entre sus brazos. Siente que Dios le dio una oportunidad para vivir.
Otros hechos.
Iris fue la segunda víctima. El primero fue un indígena que había estado en la caseta 15 minutos antes que ella llegara y que presentaba un machetazo en la cabeza, luego fue colocado en una cuneta.
Dos sujetos agarraron al indígena y le dijeron que manifestara que había sido un atropello. Iris recuerda que era un hombre alto moreno, usaba una gorra negra muy pegada a los ojos y delgado. Coincide con la misma descripción que dio el indígena a las autoridades en el hospital de Bugaba.