SIENDO Panamá la ruta y plataforma del narcotráfico hacia Norteamérica y Europa, el trasiego de estupefacientes ha dado un giro.
Las organizaciones criollas que se dedicaban a los asaltos a mano armada convirtieron sus funciones delincuenciales hacia los denominados "tumbes" de la droga colombiana, una forma muy fácil para obtener dinero.
Desde 1997, expertos asaltantes, que han purgado condenas en nuestro país por robos a bancos, decidieron apoderarse de los cargamentos de droga de paso por el territorio de los carteles colombianos, en vista de que las autoridades no reciben ningún tipo de denuncias con la sustracción de este bien ilícito.
Pero la ola de "tumbes" trajo consecuencias graves a nivel local, entre organizaciones criminales. Las rencillas se agravaron e iniciaron los secuestros, torturas y homicidios.
A Wilber Antonio Varela (alias) Jabón, miembro de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia o paramilitares que opera en el Valle de Cali, una peligrosa y osada banda de tumbadores panameños le causó perdidas por más de 900 mil dólares y 300 toneladas de droga que eran trasegadas
Una fuente judicial confirmó que cada uno de los tumbadores asesinados este año tienen como sello el encargo de esta organización criminal colombiana, y cuyas muertes no se han esclarecido.
Se menciona los asesinatos de una pareja de colombianos este año en el Corredor Sur, donde una de las víctimas actuaba como testaferro de la banda local de tumbadores. También ocurrieron las muertes de dos narcos locales en la Calzada de Amador, autopista de Arraiján y la vía 12 de Octubre, todas a manos de sicarios panameños.
Los principales líderes de la banda panameña de tumbadores son investigados por la Fiscalía Segunda de Drogas, al ser procesados por lavado de dinero y el depósito de miles de dólares que sobrepasan los B/. 300 mil, además de suntuosas propiedades, entre mansiones y automóviles ubicados en la ciudad capital.
El especialista antidrogas dijo a Panamá América que la ola de muertes quizás no haya cesado, debido a la venganza de "Jabón".
Mientras tanto, los sicarios panameños siguen contratados por narcos extranjeros para efectuar los encargos.
Para la fuente, la falta de voluntad, liderazgo y la aplicación de una política criminal contra la droga y la corrupción, son los factores que han incidido en el descontrol de Panamá como país de tránsito de los estupefacientes y el robo de estos cargamentos efectuados por bandas locales.
Lo que se había previsto con capacitaciones al personal antidrogas panameño que inició con una estructura de organización en 1994 para prevenir el delito, logró buenos resultados en los últimos tres años con la incautación de más de 60 toneladas de droga que pasaron por nuestro territorio.
En el año 2005, un total de 34 toneladas de droga fueron sacadas de circulación, 22 toneladas en el 2006 y 6 toneladas en el 2003.
Para 1989, año de la invasión norteamericana hubo una descomposición del sistema jurídico y de seguridad, que permitió junto a la globalización y la liberación de las aduanas que las organizaciones narcoterroristas aprovecharan la coyuntura, utilizando a Panamá como ruta preferida del narcotráfico.
Con la caída y extradición de los capos de los carteles colombianos hacia Estados Unidos, se crearon las oficinas o empresas de movimiento de la droga en el país suramericano, dedicados al servicio de transporte, almacenaje, traslado de dinero, compra de bienes, haciendo una gran industria de la narcoactividad.
Actualmente en Panamá existen dos actividades lucrativas, el tumbe de drogas y el almacenaje, transporte y guía de los cargamentos hacia otros mercados.
Estas actividades han producido una baja en delitos como la extorsión y los secuestros.
Ola de "tumbes" en Panamá ha desencadenado asesinatos
En Colombia se señalan a los grupos insurgentes como los principales organizadores de la narcoactividad.