Un “alto a la violencia” pidieron ayer, cerca de 15 mil personas que participaron vestidos de blanco en la Caminata por la Paz y la Seguridad, que se desarrolló en la Cinta Costera.
Ni la fuerte lluvia impidió que los panameños expresaran su frustración frente al incremento de los índices de criminalidad.
La actividad, que inició desde el viaducto en Punta Paitilla, a las 8:15 de la mañana, permitió que sin distinciones de edad, raza, credo, agrupación o nivel económico, la sociedad clamara por un “no a la delincuencia”.
La caminata llamó la atención del Gobierno y toda la sociedad para que cada cual cumpla con su rol en la lucha por la inseguridad.
“Los violentos son menos, los que amamos la paz somos la mayoría”, dijo el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, durante la caminata.
Destacó que los buenos tienen que hacerse sentir en medio de esta realidad violenta y convertirse en constructores de paz en todos los espacios donde se desarrollan.
Ulloa dijo que urge un despertar de la sociedad, para que entre todos se busque una solución ante este flagelo.
Con globos, pancartas, fotografías de las víctimas, solos, con amigos o en familia, los ciudadanos dejaron sentir durante la caminata que Panamá es un país que cree en la convivencia pacífica.
“La Paz es el camino”, “Los buenos somos más”, “No más Violencia”, fueron solo algunas de las consignas impresas en camisetas utilizadas por niños, jóvenes y adultos.
En medio del recorrido, los familiares de las víctimas también expresaron, con dolor, la pérdida de un ser querido.
Ellos pidieron a las autoridades tomar medidas más fuertes contra los bandas, pandillas y el crimen organizado.
Al parecer, la inclemencia del tiempo sirvió de aliciente para los caminantes, que se valieron de paraguas, capotes, gorras cartones y plásticos para cubrirse del aguacero.
Para Rolando Carrizo, uno de los gestores del movimiento, es necesario unir esfuerzos y enviar un mensaje de unidad para cercar a los delincuentes.
Carrizo, cuyo hijo Daniel, de 19 años, fue asesinado recientemente, dijo que no quiere que más familias panameñas pasen por ese momento trágico y doloroso, por lo que abogó a sumar voluntades en cooperación con las instituciones de seguridad del Estado.
“Aquí hay familiares que hemos llegado a esta caminata llorando a nuestros muertos y pidiendo justicia y eso no lo queremos más”, apuntó.
La caminata sirvió para alertar a la población frente a las cifras que revelan que diariamente ocurre un promedio de 2.4 homicidios en el país.
El presidente de la Gran Alianza por la Seguridad Ciudadana, Ezequiel Vargas, reconoció que no puede haber policía en cada esquina, pero los ciudadanos pueden denunciar la delincuencia y la violencia.
El Gobierno debe entender que esta caminata no es en contra de sus acciones, sino un modo de cooperació para sacar al país de la violencia.
Mientras que Jaime Abad, ex director de la Policía Técnica Judicial, expresó que lo positivo de la manifestación fue que las personas llegaron sin banderas ni distintivos políticos.
Agregó que no importó si procedías del sector privado o del Gobierno. “Es el pueblo caminando por la paz”, anotó.
Posterior a la actividad, el Presidente citó a varios integrantes de la sociedad civil al Palacio de las Garzas para tratar el tema de la seguridad.
Al encuentro asistieron Monseñor José Domingo Ulloa; Ezequiel Vargas, dirigente de la Gran Cruzada por la Paz; Rubén Elías Rodríguez, presidente del Colegio de Abogados; Guillermo Antonio Adames, del Consejo Nacional de Periodismo; Carlos Zambrano, pastor evangélico; el Defensor del Pueblo, Ricardo Vargas; Julio Linares, en representación de clubes cívicos; David Ramírez, del Movimiento 23 de octubre, entre otros.