La máxima autoridad del distrito dijo, sin mencionar nombres, que hay dos ediles que insten en alterar el orden, incluso, después de redactar una resolución, en la que acordaban que no se involucrarían en las fiestas de relevancia de Ocú, ahora solo por campaña política quieren desestabilizar la autoridad en la región.
Dijo que el problema surgió cuando los representantes pretendían que toda la actividad de carnaval en Ocú fuera administrada por la Junta sin la injerencia del municipio, sin embargo, esto fue imposible, porque siempre se ha tratado bien a los organizadores y se le dan facilidades con puestos de ventas y demás ayuda que faciliten el financiamiento de estas fiestas.
La alcaldesa indicó que no permitió que esto se diera durante los carnavales y que se mantendrá alerta porque en tiempo electoral estas personas pueden insistir en que las pocas fiestas que sirven de apoyo a la gestión municipal pasen a otra administración.
La forma como se coloca es muy sencilla, dice el especialista. Pero aclara que actualmente este implante sólo se le recomendará a pacientes sanos que no tengan problemas oculares como glaucoma o cataratas.
Al llegar a la clínica, el paciente se somete a estudios para determinar si es compatible y descartar las enfermedades contraindicadas; luego se le lleva al quirófano, donde se le aplican gotas anestésicas. Si el paciente es aprensivo se le suministra una pastilla para relajarlo. Sin embargo, lo importante es que la persona va totalmente despierta, pues la anestesia utilizada para la intervención es tópica.
Entre 10 y 15 minutos bajo un microscopio quirúrgico, se prepara el ojo y se realiza una incisión de pocos milímetros autosellable que actualmente se usa en cataratas. Por lo que no se necesitan utilizar los molestosos puntos.
Seguidamente, se introduce el implante a través de un método también patentado, sin tener que abrir el ojo; se le coloca en posición y se lava posteriormente. Después de esto, el paciente sale inmediatamente por sus propios pies del quirófano con un nuevo color de ojos, explica el especialista.
Su costo es de aproximadamente 5,500 balboas.
El único cuidado que debe tomar en cuenta es aplicar unas gotas de antibiótico, como prevención durante una semana. Sólo hay un impedimento a este proceso y es que la persona no practique buceo o vaya a la piscina en la primera semana; por lo demás, todas las actividades son permitidas.
El invento presentado por el doctor Kahn abre también un nuevo campo, la cirugía plástica intraocular; con una tecnología que permite que el paciente pueda incorporarse a sus actividades cotidianas de inmediato o al día siguiente. Con este descubrimiento, no sólo se pretende solucionar un problema o mejorar el aspecto cosmético de una persona, sino que se pretende desarrollar el turismo de salud, donde se espera traer gente de afuera que vengan de paseo. Y que al bajarse del avión desde el primer día, se le hagan los estudios, al segundo la cirugía y al tercero se pueda ir de compras o paseo.
Los ojos de color son un mercado con mucho potencial en todo el mundo, por lo que se aprovecharía como una manera de generar un mayor número de visitantes al país. Este segmento se ha desarrollado muy bien en muchos lugares, con gran demanda tanto de hombres como de mujeres.
Por los estudios de mercadeo, se ha detectado que existe un buen mercado en países de la región como Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil y México. Parte del desarrollo de las investigaciones apuntan en un futuro a corregir otros problemas como la miopía, utilizando un producto como éste. Será la punta de lanza de una serie de investigaciones que podrían ser patentadas.
De hecho, ya se está en la producción de iris, para lo que se ha realizado una asociación de tipo estratégica con un grupo de Minnesota, Estados Unidos, que posee un laboratorio aprobado por la Agencia Federal de Drogas (FDA, por sus siglas en inglés). Por seguridad, se desea que éste sea un producto mundial, pero la propiedad intelectual pertenece totalmente al grupo panameño Kahn Medical Devices, Inc.
Una vez patentado se viene al Acelerador Tecnológico Empresarial de Panamá (ATEP) en la Ciudad del Saber y se presenta el proyecto que alcanza muy buena receptividad. En poco tiempo, se crea la compañía Kahn Medical Devices, Inc. y se desarrolla este implante para llegar al punto en que "nos encontramos hoy: el lanzamiento al mercado de un novedoso producto".
"No sólo hablamos de una patente y un producto", nos dice el Dr. Kahn, pues son varios hitos que dan una gran satisfacción. Se trata de la primera patente médica panameña en oftalmología; ya que en otra área existe la del doctor Adán Ríos. Pero en cuanto a dispositivos e implantes médicos es la primera.
Por otro lado, se fundó en la Ciudad del Saber la primera compañía dedicada exclusivamente al desarrollo e investigación de este tipo de implantes.