El exsecretario de comunicación del Estado y miembro del partido Cambio Democrático (CD) Luis Eduardo Camacho dijo que "por dignidad", el diputado Raúl Hernández debe renunciar a las filas del colectivo opositor porque no representa a las bases.
"El diputado Raúl Hernández, que yo creo que por dignidad deberia renunciar al partido. Yo no creo en gastar pérdida de tiempos en procesos disciplinarios, yo creo que por dignidad deberia renunciar al partido, Cambio Democrático es un partido de oposición y la directiva de la Asamblea es oficialista", resaltó Camacho.
El 1 de julio 13 diputados de CD se rebelaron contra la directrices del partido que consistía en votar por Crispiano Adames para la presidencia de la Asamblea Nacional y apoyaron a Rubén de León, quien contó con los votos de 5 colegas suyos del perredismo que también se fueron contra la línea del colectivo político.
Camacho destacó que Hernández fue electo segundo vicepresidente del Órgano Legislativo con los votos del oficialismo, por lo que no representa a CD en esa directiva porque el partido es de oposición y no de gobierno.
"Dice Raúl Hernández que nosotros no somos las bases y él si es las bases. Yo no creo eso porque las bases de Cambio Democrático no traicionan y él traicionó a sus compañeros de bancada y traicionó al partido con esta alianza con el oficialismo",dijo durante una entrevista en el noticiero mañanero de Nextv.
Sobre el caso de su copartidaria y diputada Dana Castañeda, Camacho resaltó que tampoco representa a las bases porque los dirigentes no se "esconden", además resaltó que cada caso de los 13 diputados rebeldes son diferentes.
Comentó que el poder económico está metido en los partidos políticos como en el caso del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y apoya una futura candidatura del exmandatario Martín Torrijos (1999-2004), quien a su vez tiene un pacto con el actual jefe del Ejecutivo Juan Carlos Varela.
Subrayó que lo mismo sucede en CD donde el poder económico intenta meterse en las filas del colectivo para salvaguardar sus intereses monetarios y no los del pueblo.