Un patrón de conducta, que comienza con el hostigamiento a la prensa y culmina con el asesinato de periodistas, queda al descubierto al analizar los informes sobre la libertad de expresión en los distintos países de América que fueron presentas en la reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa y en el caso de Panamá se advierte un interés de las autoridades de “intervenir en los contenidos editoriales”.
Según las conclusiones de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), los enemigos de la prensa libre comienzan a hostilizar a los periodistas y a los dueños de medios, luego la creciente hostilidad se transforma en intimidaciones y amenazas, para más adelante culminar en ataques violentos, hackeos y prohibiciones para desarrollar sus actividades y así mantener informados a los ciudadanos.
La organización hemisférica aprobó este lunes 23 informes nacionales sobre la libertad de prensa, así como 12 resoluciones sobre distintos temas que afectan a los países de la región.
Llama la atención los asesinatos de periodistas, que continúan semestre tras semestre sin disminuir. Esta vez, 13 periodistas perdieron la vida desde la reunión en México, solo por dedicarse a informar a sus comunidades: 5 murieron en México; 3 cayeron en Perú; 2 en Guatemala; 2 en República Dominicana y 1 en Honduras.
Aunado a ello, persiste el hostigamiento a la prensa que sigue creciendo y en los más diversos países, como Estados Unidos y Cuba, Bolivia, El Salvador, Ecuador y Venezuela, los gobernantes despliegan furiosos ataques contra la prensa y los periodistas.
En algunos casos – dice la SIP- se les acusa de "conspiración política", en otros se habla de una "exagerada libertad de expresión" y en otros tantos se les responsabiliza de crear "noticias falsas".
Las amenazas no solo son promovidas por las autoridades, locales y nacionales, que intentan intervenir los contenidos editoriales de los diarios y medios, sino también por los narcotraficantes. En Costa Rica y Guatemala han sido los avisadores quienes han buscado premiar o castigar a los medios según sus coberturas y puntos de vista. Pero el interés por intervenir en los contenidos editoriales también se manifiesta en Ecuador y en Panamá, expresa la SIP.