Contra casi todas las probabilidades, Panamá logró en noviembre de 2003 que Estados Unidos rompiera su nuevo esquema de negociación comercial con bloques de países, para que aceptara comenzar el proceso de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con una nación que en ese entonces no llegaba a los 3 millones de habitantes.
Todo surge en medio de diferencias comerciales regionales en Centroamérica, los tropiezos para un acuerdo en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el fracaso del ambicioso proyecto llamado Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
En 2002, Centroamérica le negó a Panamá la entrada a la negociación de su tratado con Estados Unidos llamado CAFTA, poniendo en alerta a los exportadores panameños que preveían una situación de desventaja si sus competidores vecinos lograban mejores beneficios arancelarios en el mercado estadounidense.
Fue así como la propia presidenta de la República en ese momento, Mireya Moscoso, lanzó una nueva ofensiva para conseguir una negociación bilateral, a pesar de que Estados Unidos había manifestado que no estaba interesado en negociaciones con países individuales, sino con bloques de naciones.
Incluso, se propuso que Panamá entrara al boque de negociación de los países andinos, tras haberse cerrado las puertas en el bloque de Centroamérica.
El gobierno panameño se trazó la meta de conseguir una negociación bilateral a toda costa. Las diligencias incluyeron acercamientos políticos y el cambio de la posición comercial de Panamá a nivel internacional a favor de Estados Unidos.
Robert Zoellick, exsecretario de Comercio de Estados Unidos, no estaba de acuerdo con darle a Panamá una negociación directa para un TLC, ya que las posiciones de ambos países eran contradictorias en la OMC.
Moscoso no dudó en dar un giro a las posiciones de Panamá en la OMC, que en ese entonces estaban a favor de países como Brasil, India y Australia. Moscoso reemplazó al embajador de Panamá ante ese organismo en Ginebra, Alfredo Suescum, por Romel Adames como un mensaje de cambio para Estados Unidos.
A nivel local, Moscoso hizo modificaciones comerciales y le dio apertura a la importación de ciertos cortes de carne bovina a Estados Unidos. Para la cumbre de la OMC en 2003, realizada en la ciudad de Cancún, Panamá tuvo más aceptación del brazo que manejaba la política comercial de Estados Unidos.
Cuando se anunció el fracaso de la ronda de la OMC en Cancún, Zoellick pronunció un discurso en el que felicitó solo a cuatro países por haber hecho lo imposible para que esta cumbre no fracasara, Singapur, Uruguay, China y Panamá.
Paralelo a los acercamientos comerciales de Panamá, Moscoso también avanzaba su ofensiva política tomando como ventaja la buena relación con el presidente de Estados Unidos en ese momento, George Bush.
El anuncio.
Todos los esfuerzos dieron resultados en noviembre de 2003, en el marco de una de las últimas reuniones ministeriales de lo que fue el intento fallido por crear el ALCA.
Paralelo a la noticia de las diferencias en la cumbre del ALCA, Zoellick y la presidenta Moscoso anunciaron en conferencia, desde la ciudad de Miami, el lanzamiento de negociaciones bilaterales para un TLC.
Estados Unidos también buscaba mostrar que no necesitaba del ALCA para tener libre comercio con gran parte de los países de América, poniendo por delante el NAFTA (tratado con México y Canadá), el CAFTA , la iniciativa con Panamá y las futuras negociaciones con el bloque de países andinos (Perú, Colombia y Ecuador).
Rondas.
En abril de 2004 ambos países dieron inicio a la primera ronda de negociaciones en el hotel Gamboa, en Panamá.
Durante el gobierno de Moscoso se realizaron cuatro rondas de negociaciones, siendo la última interrumpida por el huracán Charlie en la ciudad de Tampa Florida.
Tras ello, el Gobierno de Martín Torrijos continuó con el proceso de negociaciones durante seis rondas que terminaron con la renuncia de un ministro de Agricultura, el descontento del sector azucarero y las protestas del sector ganadero por la flexibilización de los controles sanitarios.
En la novena ronda el entonces ministro de Agricultura y quien participaba directamente de la negociación del TLC, Laurentino Cortizo, renunció al cargo denunciando que la carta adjunta sobre controles sanitarios comprometía al sector ganadero de Panamá.
Fuentes vinculadas al Gobierno dijeron que Cortizo solo utilizó el momento para capitalizar su candidatura a las elecciones presidenciales de 2009, ya que su relación con Torrijos y el excanciller Samuel Lewis Navarro se encontraba bien deteriorada.
Congelado.
La situación puso en riesgo todo el tratado comercial, ya que la programación de Estados Unidos era terminar las negociaciones en esa novena ronda. Tras ello, el proceso estuvo congelado por casi 11 meses, hasta que la oficina de representación comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) llamó al equipo Panamá a terminar el proceso en una décima y rápida ronda en diciembre de 2006.
A cinco días para la Navidad de 2006, ambos países anunciaron la conclusión de las negociaciones en medio del descontento del sector azucarero que solo logró conseguir acceso para 6 mil 500 toneladas de azúcar sobre la cuota actual de 30 mil 50 toneladas.
TPC.
El ministro de Comercio en ese momento, Alejandro Ferrer, también informó que se había decidido cambiar el nombre de TLC por Tratado de Promoción Comercial (TPC) para evitar el rechazo que generaba el primer nombre dentro de Estados Unidos.
El gobierno de Panamá pensó que ya estaba cerca de poner en ejecución el tratado, hasta que Barak Obama asume la presidencia de Estados Unidos. El Congreso estadounidense, dominado en ese entonces por el partido Demócrata, puso nuevas condiciones a la ratificación de los tratados pendientes, entre ellos Panamá, Colombia y Corea del Sur.
Ello incluía nuevos compromisos laborales, ambientales y en el caso de Panamá la firma de una acuerdo de intercambio de información fiscal.
En medio de las nuevas negociaciones y las complicaciones políticas en Estados Unidos, el TLC ha tenido una espera de casi 5 años hasta que, el pasado lunes 3 de octubre, Obama tomó la decisión de enviar el acuerdo con Panamá, Colombia y Corea al Congreso para su rechazo o ratificación.
Luego de la larga espera, el TPC ya tiene varios capítulos desfazados como el de telecomunicaciones, ya que Panamá estaba comprometido a abrir a licitación dos bandas para servicios de telefonía en agosto de 2008.
Un selecto club
Hablando de TLC
Estados Unidos mantiene en vigencia Tratados de Libre Comercio con 17 países.
Son tres los Tratados de Libre Comercio que Estados Unidos tiene pendientes de ratificar en el Congreso: Panamá, Colombia y Corea del Sur.
El USTR sostiene que el Tratado de Libre Comercio con Panamá le dará acceso a un mercado de servicios de 20 mil millones dólares.